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Educación media: entre frustración y esperanza


En nuestro artículo anterior (19 de julio de 2002) expusimos algunas debilidades que padece la educación media y la falta de una clara visión y modelo actualizado para su transformación. A partir de esa exposición todo parece indicar entonces que la escuela media del futuro deberá ser diferente a la que existe desde hace varias décadas en el país.
Si antes la educación respondía a la información ofrecida por la escuela, a la inmutabilidad del conocimiento y la estabilidad profesional; ahora y en el mundo del futuro, todo parece fundamentarse en premisas distintas en la que el cambio será el factor definitorio.
Si lo que se requiere es formar personas con las capacidades y competencias para vivir y trabajar en la sociedad que emerge, habrá que poner atención más que en la información que se trasmite y memoriza pasivamente, en un proceso centrado en la construcción y reconstrucción del conocimiento; en la búsqueda, selección e interpretación de la información, con sentido crítico y pensamiento autónomo, para discernir y tomar decisiones.
Una tendencia que se observa en nuestro medio es la prolongación de la educación formal, como medio de atender las múltiples y complejas demandas sociales, económicas y ocupacionales. Perfiles que eran atendibles con un nivel de bachillerato hace algunos años, hoy requieren de un grado de licenciatura; y lo que fue cubierto con una licenciatura, actualmente necesita de estudios de postgrado. Ello implica que los conocimientos que requería un bachiller en ciencias, letras o profesional y técnico, también tengan que cambiar.
Es contraproducente que la educación media dedique gran cantidad de esfuerzos, recursos y expectativas de alumnos y familias, a estudios específicos para ciertas ocupaciones que están en vías de desaparecer o que requieren perfiles formativos diferentes, que deben ser cubiertos por otros programas(en el empleo o no formal) o en otros niveles del sistema.( postmedia no universitaria).
El énfasis mayor debería ponerse en enseñarles a aprender, tener iniciativas, trabajar colaborativamente, comunicarse adecuadamente con apoyo en un segundo idioma, manejar las herramientas de la tecnología informática y actitudes para vivir en entornos democráticos y saludables.
Se esperaría que un estudiante al egresar de este nivel, independientemente de la modalidad de estudio que se proponga seguir (ciencias, letras , profesional y técnica) pueda al menos leer y comprender adecuadamente un texto científico, interpretar fenómenos históricos y sociales, leer y construir expresiones gráficas, analizar críticamente un problema social o económico y plantear soluciones; producir textos científicos o literarios, apreciar el valor artístico de una obra, convivir pacíficamente con otras personas, definir proyectos o acciones emprendedoras. Es decir, tener los instrumentos para aprender a lo largo de su vida de modo creativo, flexible, eficaz y autónomo.(Monereo y Pozo, 2001)
Todo lo anterior, debe llevarnos a plantearnos la urgencia de contar con una nueva estructura y estrategias de desarrollo de la educación media. En este sentido conviene evaluar las ventajas que ofrece el sistema polivalente o comprensivo que retrasa un poco más las opciones del estudiante para escoger una de las modalidades de estudio, pero que se ve compensada con una mejor igualdad de oportunidades, dado el carácter discriminador que puede tener una elección prematura de carreras en la media. Permitiría, igualmente, que los estudiantes antes de elegir su destino(laboral o universitario), cuenten con una preparación científica, humanística y tecnológica , más integral, que les permita tener mayores éxitos en el estudio o en el trabajo.
En este sentido, una estructura de media que cuente con dos años de formación general y uno de carácter diversificado, puede ser una opción a considerar. Igualmente, valorar el papel que tienen factores claves de este proceso como son: el profesorado, el clima escolar, la dirección eficaz, el currículo, los padres y madres de familia, los valores de identidad de la institución, el uso del tiempo y el apoyo de las autoridades superiores .
Aquí lo importante es realizar los estudios, iniciar el debate y tomar decisiones para mejorar la educación de este nivel, que tanta frustración tiende a generar en el estudiante, la familia y la sociedad. La avenida que nos abre el diálogo por la educación, puede ser una alternativa esperanzadora para la sociedad panameña.

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