Educación a plazos
Algo pasa en la Universidad de Panamá cuando la cantidad de años necesaria para adquirir un título de Licenciatura se multiplica por dos en muchas facultades, creando una población flotante que convierte esta casa de estudios en una institución formadora de profesionales a plazos. Los casos más críticos ocurren en las Facultades de Arquitectura, Administración de Empresas, Derecho, Humanidades y Bellas Artes, donde carreras que están diseñadas para graduar en cinco años, requieren de casi diez para obtener el título. Este dato, que puede obtenerse de los informes que publica la misma universidad, nos permite concluir que el costo de instalaciones, equipos y docentes requeridos para graduar un profesional en la Universidad de Panamá se duplica, y el tiempo que la sociedad tiene que esperar para aprovechar su conocimiento, se extiende más allá de los límites razonables. Además de estas consecuencias, se sabe que alterar el plan de estudios tiene graves efectos sobre la calidad de la educación impartida, pues el plan exige un ritmo programado de asignaturas con precedencia de obligatorio cumplimiento. Se requiere con urgencia un diagnóstico sobre esta situación, recomendaciones para resolver los problemas provocados por el incumplimiento de las normas, y voluntad para aplicar los correctivos necesarios. Es necesario facilitar a los jóvenes su oportunidad de educarse para convertirse en profesionales, pero con el nivel de calidad y en el tiempo estipulado por los programas. Si el problema es de naturaleza económica, las becas constituyen una fórmula que puede utilizarse con aquellos cuyos índices académicos revelan un aprovechamiento que justifica invertir en su educación.