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Educación preescolar: Sí o no


Llegaron las presiones económicas y sociales de fin de año: Fiestas de centenario, Navidad, Año Nuevo y vacaciones. También la toma de decisiones sobre el futuro escolar de nuestros niños. Muchos letreros anuncian "Matrícula abierta". Esto es muy importante para nuestros hijos menores de cuatro años. Ni ellos ni nosotros estábamos preparados para esta separación. Tenemos la impresión que el tiempo pasó muy rápido. No creemos lo que dicen las vecinas, tías y amigas: "Ya debemos matricularlo en una escuela". ¿Cómo es posible?, si tal vez ni nosotros fuimos a la escuela tan temprano. Todos tenemos una edad gravada por experiencia personal, cinco años. Ahora como nueva moda en nuestro país quieren convencer con diversos argumentos que nuestros "bebés" deben dejar la calidez del hogar y adentrarse en un laberinto físico y social. Para completar este atormentador panorama informan que si el niño no asiste desde el maternal (año y medio o dos) no tendrá cupo en esa escuela después. Algunos dicen cuatro años, otros tres, ahora año y medio. ¿Quién tiene la razón, cuándo es la decisión, quiénes pueden, dónde y a qué edad? Estas preguntas motivan este artículo. ¿Cuándo tomar esa decisión?: Los niños no tienen capacidad de decidir este tema vital de sus vidas. Son los padres o tutores quienes deben hacerlo. A menudo los padres preguntan a sus niños "Te gusta ésta u otra escuela". Como dijo Carl Whittaker: "Siempre los padres deben ir un paso adelante".
Esta decisión debe tomar en cuenta aspectos que alteran el ritmo del desarrollo: ¿El niño atravesó sin dificultades sus etapas de desarrollo, lactancia, deambular y niñez temprana? ¿Han ocurrido circunstancias especiales en la vida del niño o niña como separaciones físicas y emocionales tempranas, amenazas contra su integridad física, accidentes, traumatismos o enfermedades? ¿Nos mudamos con frecuencia o hay cambios tan radicales que apenas nos estamos adaptando al nuevo ambiente? ¿Hay dificultades emocionales maritales, existen desacuerdos graves (que presagian separación) y abarcan toda la esfera familiar, inclusive si debe ir o no a la escuela? Si usted contestó sí a alguna de estas preguntas, no inscriba a su hijo en una escuela rápidamente y menos en una grande (más de 200 alumnos) en este momento. Ofrézcale un poco más de tiempo en casa y siga la regla: "Entre más maduro está el niño mejor".
¿Qué niños sí y cuáles no?: En un árbol con frutos unos están maduros y otros no. Igualmente, no todos los niños y niñas maduran a la vez. El criterio de edad cronológica no es suficiente para tomar la decisión, aunque quieran imponerlo. Debemos tomar en consideración lo siguiente: ¿Nuestros hijos son capaces de separarse de nosotros sin crisis de llanto? ¿Aún toman biberones, se han negado a dejarlos? ¿Han controlado sus esfínteres anal y vesical, diurnos y nocturnos? ¿Se pasan en la noche a nuestra cama? ¿Se chupan el dedo insistentemente? ¿Demuestran miedos de noche. Comen con independencia, no dan guerra para comer? ¿Muestran fuertes apegos al separarse de la madre? ¿Tienen lenguaje propio a su edad? ¿Caminan libremente, controlan su musculatura según su edad? ¿Hacen frecuentes berrinches, se muestran inconsolables a menudo? Si ha contestado sí a algunas de estas preguntas, su niño no está preparado para enfrentar las exigencias de una escuela y menos escuela grande.
¿Dónde inscribirlo?: Los niños requieren más espacio físico que las niñas. No es sólo encontrar un lugar bonito, maestras bonitas, que tenga muchos aparatos en el patio o si van los hijos de las personas más importantes ni la que más fiestas tiene, sino que esté preparada para la tarea docente que pretende cumplir. Existen muchos métodos de enseñanza para niños pequeños, Freinet, Montessori, etc... Una escuela debe tenerlo claramente definido, así como su filosofía educativa. Sin metodología no tiene identidad y está desorientada en todo sentido. Para los niños pequeños es mejor seleccionar una escuela con semblanza de "hogar" en su aspecto físico y en su manejo diario, adonde el trato sea como la continuación de la singular relación maternal que ellos conocen, dando así oportunidad para que esta "escuelita" sea su primera experiencia positiva con extraños. Quedará gravado para siempre en sus mentes. Las escuelas grandes quieren hoy competir con las escuelitas maternales que tienen largos años de experiencia adaptando exitosamente niños y niñas. Usted debe visitar muchos centros y preguntar activamente lo siguiente: ¿Cómo es la limpieza de la escuela? ¿Cuántos niños o niñas tiene? ¿Cuántos maestros titulados posee? ¿Cuántos atienden a los niños en todas sus necesidades? ¿Cuál es el programa que se sigue? ¿Es una escuela grande? ¿Cuánta experiencia tienen en educación pre-escolar? ¿Es un ambiente tranquilo, sin ruidos extremos ni algarabías? ¿Posee sanitarios adaptados a las necesidades de los niños? Si usted tiene dudas a estas preguntas y no lo convencen, entonces no asuma ese riesgo. Ni usted ni sus niños están preparados para esto. No se debe llevar por la moda y espere hasta encontrar el lugar ideal.
Ahora solamente nos queda a todos, la responsabilidad de cuidarla y contribuir a que esta institución del Estado, continúe por muchos años, protegiendo la vida y salud de todos los que hemos nacido en este suelo.

101 años de Panamá América

 
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