Educación superior y desarrollo
Los esfuerzos por el desarrollo económico y social experimentados por Panamá en la última década, así como la creciente y dinámica globalización de los mercados mundiales que permite el libre intercambio comercial y cultural entre países disímiles, obliga a que cada miembro de ese mercado sea cada vez más eficaz y eficiente a objeto de competir al más alto nivel de productividad y calidad.
El creciente intercambio comercial y cultural, así como la reinserción de Panamá en la comunidad internacional, ha generado impactos internos en las actividades productivas y educacionales. En consecuencia, el punto central de análisis es el nivel de calidad y productividad que puede ofrecer el país, en la producción y venta de los bienes y servicios transados internamente como de sus exportaciones. Para poder afrontar exitosamente la globalización económica, las empresas requieren, cada vez más utilizar conocimientos científicos en el proceso productivo y de gestión, orientados a la reducción de los costos de producción y a aumentar la calidad y valor de sus productos. La reconversión y modernización del aparato productivo no puede lograrse sin una adecuada base científica y tecnológica.
La exigencia de contar con una educación superior de mayor calidad es una demanda de la sociedad actual, un imperativo del exigente mundo en que estamos inmersos, el cual ha creado la urgente necesidad de que el trabajo del hombre sea más eficiente, para lo que se requiere de mayor preparación.
Las instituciones de educación superior, en especial las universidades, desempeñan un rol de importancia en la formación de recursos humanos del más ato nivel y en la creación, desarrollo, transferencia y adaptación de tecnología, de manera que lo que ellas hacen para responder adecuadamente a los requerimientos de la sociedad moderna se constituye en un imperativo estratégico para el desarrollo nacional. Son reconocidas cada vez más como un instrumento de desarrollo de ciudades, regiones y países, y están consideradas como un factor clave para incrementar la competitividad y calidad de vida.
El desafío para las instituciones de educación superior en Panamá es enfrentar un mundo en el cual los sistemas productivos están en permanente transformación. Los cambios en las comunicaciones han modificado la forma de percibir el tiempo y las distancias, a la vez que abren nuevas perspectivas para la docencia y la investigación.
La búsqueda permanente de nuevos conocimientos y de nuevas técnicas dentro de una concepción unificadora del mundo, plantea la necesidad de revisar los esquemas tradicionales de la educación superior, su misión, metodología y, en general, toda la estructura del sistema educativo nacional. Por otra parte, está demostrado que uno de los factores más determinantes del crecimiento económico de los países es la incorporación del conocimiento científico y tecnológico a la producción en forma de innovación. Esto explica el sistemático crecimiento de las naciones industrializadas. Además, debido a la innovación y al progreso tecnológico, las economías exigen cada vez más profesionales competentes, habilitados con estudios de nivel superior al más alto perfil.
La sociedad ha experimentado cambios en sus valores y hoy se enfatizan algunos como la calidad de los productos, la competencia, la responsabilidad pública, la transparencia y la eficiencia. El usuario asume en propiedad su función de "cliente" y exige bienes y servicios de calidad, incluyendo una educación que satisfaga sus expectativas.
Hay una creciente presión social sobre la calidad de los servicios de educación superior; docencia, investigación, transferencia tecnológica, etc. Los cambios y transformaciones del entorno ella deberán repercutir en los sistemas de gestión, dirección y organización de estas instituciones.
El creciente intercambio comercial y cultural, así como la reinserción de Panamá en la comunidad internacional, ha generado impactos internos en las actividades productivas y educacionales. En consecuencia, el punto central de análisis es el nivel de calidad y productividad que puede ofrecer el país, en la producción y venta de los bienes y servicios transados internamente como de sus exportaciones. Para poder afrontar exitosamente la globalización económica, las empresas requieren, cada vez más utilizar conocimientos científicos en el proceso productivo y de gestión, orientados a la reducción de los costos de producción y a aumentar la calidad y valor de sus productos. La reconversión y modernización del aparato productivo no puede lograrse sin una adecuada base científica y tecnológica.
La exigencia de contar con una educación superior de mayor calidad es una demanda de la sociedad actual, un imperativo del exigente mundo en que estamos inmersos, el cual ha creado la urgente necesidad de que el trabajo del hombre sea más eficiente, para lo que se requiere de mayor preparación.
Las instituciones de educación superior, en especial las universidades, desempeñan un rol de importancia en la formación de recursos humanos del más ato nivel y en la creación, desarrollo, transferencia y adaptación de tecnología, de manera que lo que ellas hacen para responder adecuadamente a los requerimientos de la sociedad moderna se constituye en un imperativo estratégico para el desarrollo nacional. Son reconocidas cada vez más como un instrumento de desarrollo de ciudades, regiones y países, y están consideradas como un factor clave para incrementar la competitividad y calidad de vida.
El desafío para las instituciones de educación superior en Panamá es enfrentar un mundo en el cual los sistemas productivos están en permanente transformación. Los cambios en las comunicaciones han modificado la forma de percibir el tiempo y las distancias, a la vez que abren nuevas perspectivas para la docencia y la investigación.
La búsqueda permanente de nuevos conocimientos y de nuevas técnicas dentro de una concepción unificadora del mundo, plantea la necesidad de revisar los esquemas tradicionales de la educación superior, su misión, metodología y, en general, toda la estructura del sistema educativo nacional. Por otra parte, está demostrado que uno de los factores más determinantes del crecimiento económico de los países es la incorporación del conocimiento científico y tecnológico a la producción en forma de innovación. Esto explica el sistemático crecimiento de las naciones industrializadas. Además, debido a la innovación y al progreso tecnológico, las economías exigen cada vez más profesionales competentes, habilitados con estudios de nivel superior al más alto perfil.
La sociedad ha experimentado cambios en sus valores y hoy se enfatizan algunos como la calidad de los productos, la competencia, la responsabilidad pública, la transparencia y la eficiencia. El usuario asume en propiedad su función de "cliente" y exige bienes y servicios de calidad, incluyendo una educación que satisfaga sus expectativas.
Hay una creciente presión social sobre la calidad de los servicios de educación superior; docencia, investigación, transferencia tecnológica, etc. Los cambios y transformaciones del entorno ella deberán repercutir en los sistemas de gestión, dirección y organización de estas instituciones.