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Educación vial


534 muertes inútiles en las carreteras el año pasado, son demasiadas para un país tan pequeño, y refleja la necesidad de reforzar los programas de educación vial.
Cierto fue, que el gobierno desplegó una campaña nacional con ayuda de compañías aseguradoras, para tratar de prevenir accidentes de tránsito a través de los medios de comunicación y vallas en las vías públicas. Pero no es suficiente.
En Taiwan, por ejemplo, una autoridad del ramo, en el municipio de Taipei, obligó a los infractores de tránsito a tener que soportar, como parte de la multa, varias clases, videos y conferencias sobre el manejo irresponsable y sus consecuencias. Sin embargo poco después apareció un abogado que detiene la unilateral medida, que según él, carecía de sustento legal. La idea sin embargo es buena y podría fácilmente ponerse en práctica, aunque sea para infracciones de cierta gravedad.
En Panamá, no se nos ha ocurrido cosa mejor que retirar la licencia a los infractores y someterlos a las penurias de citas postergadas y largas filas de pie, como por una colisión o infracción, sin importar quién fue realmente el responsable.
Afortunadamente, se adelantó la implementación de un sistema de licencias magnéticas, tipo tarjetas de crédito, que permitirá en pocos minutos y en plena calle saber si un conductor debe una multa o se encuentra en desacato o está siendo buscado por tal o cual cosa.
Pero mientras eso llega, bien haríamos en establecer desde los centros parvularios un sistema de educación vial que continúe durante todo el curso de formación de los estudiantes, de modo que, dependiendo de sus calificaciones, se haría cada cual acreedor o no del derecho a una licencia de conducir.
Y del mismo modo, dependiendo del historial y credenciales del conductor, emitir licencias por seis meses, uno, dos y cuantos años, de modo tal que, a mejor manejo mayor duración del respectivo permiso de conducir. Ello permitirá una supervisión más frecuente de infractores consuetudinarios.
Obviamente, la educación vial no se circunscribirá a la mera conducción de un automóvil, y deberá por tanto incluir conocimientos sobre responsabilidad civil y penal, derechos y sanciones, conducta peatonal, técnica del manejo defensivo, y medio ambiente, nociones de mecánica, primeros auxilios y otros.
En fin, los instrumentos para una solución permanente, están en nuestras manos. Es cuestión de implementarlos, lo cual vale la pena, pues nos ahorrará centenares de vidas valiosas cada año.

101 años de Panamá América

 
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