Educación y desarrollo
"La vida debe ser una incesante educación", decía Gustavo Flaubert, y la Biblia nos recuerda: "Instruye a tu hijo en su recto camino; ni cuando llegue a viejo se apartará de él"
En los próximos días unos 500 mil estudiantes de pre-primaria y primaria, además de 250 mil de secundaria y más de 150 mil de nivel universitario -unas 900 mil personas- estarán realizando el esfuerzo de educarse para contribuir a su desarrollo personal y al nacional.
La educación ha sido un elemento de importancia vital para nuestro país. En un tiempo era, por mandato constitucional, el sector que recibía la mayor asignación del Presupuesto Nacional.
Las reformas educativas han sido una constante en nuestro medio. En 1911, Panamá realiza una reforma educativa presidida por el insigne educador Melchor Lasso de la Vega. Recordemos que unos años antes, en 1907, el excelso patriota Eusebio A. Morales había logrado la creación del Instituto Nacional y la del Artes y Oficios.
A través del Instituto Nacional Panamá logró la formación de bachilleres, maestros , peritos mercantiles y agrimensores. Luego en sus aulas, a través de programas especiales a distintos niveles, se formaron los primeros bachilleres en farmacia y se inició la Escuela de Derecho, a partir de 1918.
El Artes y Oficios, a su vez, hizo posible la participación creciente de trabajadores panameños en las actividades del Canal de Panamá.
Nos resulta interesante señalar como un ejemplo de la vinculación entre la educación y el desarrollo, el hecho de que un estudio elaborado por las Secretarías de Comercio y de Trabajo de los Estados Unidos y publicado en 1991 le reconoce a la educación una valoración del 30 por ciento en cuanto al incremento de la productividad de ese país en un período de 50 años, a partir de 1940.
La educación resultó con la valoración más alta. Las otras variables utilizadas fueron la inversión de capital, la tecnología, el aumento del número de trabajadores y la capacidad gerencial.
Dentro de las más recientes reflexiones del sector educativo se encuentra el identificar los niveles de importancia del proceso enseñanza-aprendizaje.
Opino, sin restarle la importancia que tienen tanto la educación primaria como la universitaria , que el esfuerzo mayor del Ministerio de Educación y de la recién creada Comisión Nacional de Educación debe concentrarse en la educación secundaria.
Allí mediríamos el producto que fue recibido del proceso anterior-la primaria-y prepararíamos el producto que iría a la última etapa-la universitaria. Además se establecerían, a ese mismo nivel secundario, las más modernas técnicas, conceptos y facilidades pedagógicas y físicas que permitan a Panamá reinsertar , con los ajustes que sugieran las nuevas circunstancias, el "Modelo Centenario " de Eusebio A. Morales y el país pueda "Actualizar El Porvenir" que resultó ser su sentencia más refulgente y perdurable.
En los próximos días unos 500 mil estudiantes de pre-primaria y primaria, además de 250 mil de secundaria y más de 150 mil de nivel universitario -unas 900 mil personas- estarán realizando el esfuerzo de educarse para contribuir a su desarrollo personal y al nacional.
La educación ha sido un elemento de importancia vital para nuestro país. En un tiempo era, por mandato constitucional, el sector que recibía la mayor asignación del Presupuesto Nacional.
Las reformas educativas han sido una constante en nuestro medio. En 1911, Panamá realiza una reforma educativa presidida por el insigne educador Melchor Lasso de la Vega. Recordemos que unos años antes, en 1907, el excelso patriota Eusebio A. Morales había logrado la creación del Instituto Nacional y la del Artes y Oficios.
A través del Instituto Nacional Panamá logró la formación de bachilleres, maestros , peritos mercantiles y agrimensores. Luego en sus aulas, a través de programas especiales a distintos niveles, se formaron los primeros bachilleres en farmacia y se inició la Escuela de Derecho, a partir de 1918.
El Artes y Oficios, a su vez, hizo posible la participación creciente de trabajadores panameños en las actividades del Canal de Panamá.
Nos resulta interesante señalar como un ejemplo de la vinculación entre la educación y el desarrollo, el hecho de que un estudio elaborado por las Secretarías de Comercio y de Trabajo de los Estados Unidos y publicado en 1991 le reconoce a la educación una valoración del 30 por ciento en cuanto al incremento de la productividad de ese país en un período de 50 años, a partir de 1940.
La educación resultó con la valoración más alta. Las otras variables utilizadas fueron la inversión de capital, la tecnología, el aumento del número de trabajadores y la capacidad gerencial.
Dentro de las más recientes reflexiones del sector educativo se encuentra el identificar los niveles de importancia del proceso enseñanza-aprendizaje.
Opino, sin restarle la importancia que tienen tanto la educación primaria como la universitaria , que el esfuerzo mayor del Ministerio de Educación y de la recién creada Comisión Nacional de Educación debe concentrarse en la educación secundaria.
Allí mediríamos el producto que fue recibido del proceso anterior-la primaria-y prepararíamos el producto que iría a la última etapa-la universitaria. Además se establecerían, a ese mismo nivel secundario, las más modernas técnicas, conceptos y facilidades pedagógicas y físicas que permitan a Panamá reinsertar , con los ajustes que sugieran las nuevas circunstancias, el "Modelo Centenario " de Eusebio A. Morales y el país pueda "Actualizar El Porvenir" que resultó ser su sentencia más refulgente y perdurable.