Educación y desarrollo económico
Nuestro país invierte en educación y salud una cantidad de dinero que es suficiente para tener niveles óptimos de desarrollo humano, pero no existe ni se le exige a los funcionarios, la rendición de cuentas de cada dólar que pagamos todos con los impuestos.
Aquí se adolece de la desunión de la educación y el desarrollo económico. El desarrollo de la democracia, de la economía, de la participación ciudadana, tiene como base esencialmente invertir en procesos educativos masivos. En el caso panameño, se debe fortalecer la educación pública, pero al mismo tiempo impulsar su transformación. La educación no es sólo un problema de los ministerios de Educación o de los gremios de maestros. El tema de la educación es un tema importante para los diversos sectores, los alumnos y los padres de familia, los empresarios, políticos, la Iglesia.
La educación en América Latina sufre de serios problemas estructurales y fundamentalmente nuestros sistemas educativos no están visualizando o afirmando ningún proyecto nacional social o económico.
Existe un divorcio entre el proyecto educativo generacional y proyectos nacionales y esto ha hecho que se mantengan distorsiones en los sistemas educativos, especialmente los públicos.
En países de primer mundo y desarrollados, la educación sí está cumpliendo o intenta cumplir una perspectiva de fortalecer un proyecto económico, social, político que se ha diseñado de antemano.
Nosotros ni siquiera hemos llegado a esta decisión por motivos egoístas de sectores que todos conocemos, pero debemos comprender que todos pagamos impuestos para obtener una enseñanza de calidad y no para escuchar excusas de los educadores o las autoridades.
En síntesis, el problema está en el abismo conceptual entre la educación y el desarrollo económico, el crecimiento y los proyectos políticos.
Las instituciones publicas no comprendan lo que significan acciones de seguimiento, veeduría ciudadana, participación y vigilancia de procesos.
Hoy el tema educativo tiene una gran sensibilidad para los medios de comunicación, pero solo sexualidad y mal comportamiento están en los titulares y están menos preocupados por temas de educación.
La voz ciudadana debe ser escuchada por el gobierno nacional, para integrarnos a una fuerza social, de conciencia pública, que apunte a la construcción de un nuevo proyecto nacional sustentado en el fortalecimiento de la educación pública
La educación es una inversión y no un gasto, pero cada dólar que aportamos debe exigirse una rendición de cuentas a los educadores y al Ministerio de Educación.
Panamá merece su transformación educativa y debe ser pronto
Afortunadamente en Panamá hay algunas buenas noticias.
Se reporta que en el país se ha logrado reducir la amputaciones de miembros a causa de diabetes.
Los casos que se dan es por pacientes que no asisten al hospital o descuidan las recomendaciones médicas.
En el tratamiento de la diabetes es muy importante el entorno familiar.
Aquí se adolece de la desunión de la educación y el desarrollo económico. El desarrollo de la democracia, de la economía, de la participación ciudadana, tiene como base esencialmente invertir en procesos educativos masivos. En el caso panameño, se debe fortalecer la educación pública, pero al mismo tiempo impulsar su transformación. La educación no es sólo un problema de los ministerios de Educación o de los gremios de maestros. El tema de la educación es un tema importante para los diversos sectores, los alumnos y los padres de familia, los empresarios, políticos, la Iglesia.
La educación en América Latina sufre de serios problemas estructurales y fundamentalmente nuestros sistemas educativos no están visualizando o afirmando ningún proyecto nacional social o económico.
Existe un divorcio entre el proyecto educativo generacional y proyectos nacionales y esto ha hecho que se mantengan distorsiones en los sistemas educativos, especialmente los públicos.
En países de primer mundo y desarrollados, la educación sí está cumpliendo o intenta cumplir una perspectiva de fortalecer un proyecto económico, social, político que se ha diseñado de antemano.
Nosotros ni siquiera hemos llegado a esta decisión por motivos egoístas de sectores que todos conocemos, pero debemos comprender que todos pagamos impuestos para obtener una enseñanza de calidad y no para escuchar excusas de los educadores o las autoridades.
En síntesis, el problema está en el abismo conceptual entre la educación y el desarrollo económico, el crecimiento y los proyectos políticos.
Las instituciones publicas no comprendan lo que significan acciones de seguimiento, veeduría ciudadana, participación y vigilancia de procesos.
Hoy el tema educativo tiene una gran sensibilidad para los medios de comunicación, pero solo sexualidad y mal comportamiento están en los titulares y están menos preocupados por temas de educación.
La voz ciudadana debe ser escuchada por el gobierno nacional, para integrarnos a una fuerza social, de conciencia pública, que apunte a la construcción de un nuevo proyecto nacional sustentado en el fortalecimiento de la educación pública
La educación es una inversión y no un gasto, pero cada dólar que aportamos debe exigirse una rendición de cuentas a los educadores y al Ministerio de Educación.
Panamá merece su transformación educativa y debe ser pronto
Afortunadamente en Panamá hay algunas buenas noticias.
Se reporta que en el país se ha logrado reducir la amputaciones de miembros a causa de diabetes.
Los casos que se dan es por pacientes que no asisten al hospital o descuidan las recomendaciones médicas.
En el tratamiento de la diabetes es muy importante el entorno familiar.
La diabetes tipo 1 (llamada juvenil o dependiente de la insulina) representa un 10 ó 15% de los casos registrados.
La diabetes mellitus tipo 2 constituye el 85% de los casos detectados.
Hay una diabetes estacional que aparece en las embarazadas y otra que se registra si se extrae el páncreas a la persona por cáncer o un accidente.
En el Hospital Santo Tomás, en la clínica destinada para estos pacientes, hay endocrinólogos, enfermeras, psicólogas, nutricionistas y odontólogos, toda una gama de profesionales que se necesitan para mejorar estándar de vida de estas personas.