Educación y despedida
Hemos leído las referencias atinentes a la actual crisis de la educación por parte del ex ministro Pablo Thalassinos y la ex ministra Doris Rosas de Mata. Aunque difieren ellos en su apreciación, el hecho es que ambos aceptan, así como la mayoría de los ciudadanos aceptamos, que los educadores del presente no logran capacitar adecuadamente a sus alumnos. Por ello es que más del 60% de los graduandos de la escuela secundaria no logra pasar los exámenes de admisión para matricularse en la Universidad de Panamá. Tampoco debe culparse de su deficiente preparación a los maestros que tuvieron. Sencillamente un gran número de los actuales educadores no fue educado de manera adecuada para educar.
El problema es complejo y hay más de una razón para explicarlo. Por una parte, el número de materias que tiene que cubrir el estudiante desde la escuela primaria es exagerado y se hace exhaustivo hasta el extremo a inclinarlo a buscar alivio en entretenimientos, tales como escuchar la radio, navegar en una computadora o recurrir a la televisión. Y, por otra parte, el estudiante actual tiene que aprender desde la escuela primaria tres o cuatro veces más tanto historia y geografía y algunas otras materias que han triplicado o cuadruplicado su contenido. Cuando éramos niños, en los albores del siglo XX, nuestros maestros y maestras podían abarcar en su totalidad la enseñanza de todas las materias en la escuela primaria. Eso ya es imposible. Hoy, para cada tópico estimamos que se requiere una persona especializada en él.
A continuación unas palabras por la reciente pérdida de un ilustre amigo:
Carlos Iván Zúñiga. Abogado, escritor, educador y legislador, se nos ha ido dejándonos un doloroso hasta luego a quienes lo conocimos, tratamos y fuimos sus amigos y, dejando, también, un profundo vacío difícil de llenar. Probo, capaz, veraz, recto y vertical, ajeno al odio, recio como el roble, imputrible e inclaudicable, por donde quiera que fue dejó huella luminosa y ejemplar de justicia y patriotismo difíciles de valorar en su justa dimensión. Paz a su tumba y santa resignación a sus queridos y amorosos familiares.