Educación y equidad de género
No pretendo ahondar en el análisis de los factores antes mencionados, pero sí voy a referirme a un aspecto fundamental para enfrentar con éxito el proceso de la globalización. Me refiero al sistema educativo, que para las mujeres representa uno de los desafíos más importantes y en el que debemos proponer alternativas para un desarrollo centrado en la gente, pero respetuoso de los recursos naturales, tendiente a la equidad en todas sus dimensiones y que pueda sostenerse a lo largo del tiempo.
En este ámbito, las mujeres tienen un gran peso, de allí que es fundamental trabajar con perspectivas de más largo plazo en las reformas del sistema educativo, especialmente, cuando es un aspecto sobre el que actualmente las autoridades educativas están trabajando, aunque hay que decirlo, de manera muy tímida.
Las reformas educativas requieren trabajarse en tres frentes paralelamente: la reforma curricular, la renovación en los métodos de enseñanza-aprendizaje y la reestructuración de sistemas de gestión y de administración.
En el marco de la globalización, la reforma curricular debe estructurarse con equidad de género, centrada en cuatro objetivos básicos:
Nuevos contenidos: mediante el diseño de sistemas con eje en los métodos de aprendizaje, en la sistematización de información y en el análisis crítico.
Mayor énfasis en tecnología: esto implica no sólo el uso y desarrollo de nuevas tecnologías, sino también la inversión en investigaciones científicas.
Idiomas, historia y cultura: el manejo de idiomas como herramienta fundamental en la educación, así como los estudios de historia y de cultura como aspectos imprescindibles para promover una cultura de respeto por la diferencia, que constituye la base de cualquier proyecto democrático integral.
Transdisciplinareidad: cualquier reforma en el sistema educativo debe tomar en cuenta en particular, las interrelaciones entre las ciencias duras y las blandas.
Con relación a la reforma en los métodos de enseñanza-aprendizaje es importante que se enfoque hacia los siguientes objetivos:
Mayor interactividad en la relación maestros - estudiante: debe enfocarse hacia la eliminación del modelo tradicional patriarcal, que refuerza la autoridad y supremacía masculina. Esta relación debe basarse en el respeto a las diferencias.
Combinar el estudio a prácticas puntuales de trabajo en cada nivel: debe ligar los procesos teóricos y prácticos en el sistema educativo, a objeto de que sean más eficaces.
Uso de tecnologías de comunicación y de computación: a través del sistema de autoaprendizaje mediante la enseñanza a distancia. Además, para los países en desarrollo éstos son recursos de bajo costo y alto impacto.
Formación de personas con conciencia ética: este es un aspecto importante que debe tomarse en cuenta, como un elemento en la formación de las personas desde los primeros años de su infancia. Esto será lo que garantice en el futuro una sociedad sana y libre de corrupción.
Las anteriores son apenas unas líneas críticas de acción estratégica para dar un giro fundamental en el sistema educativo. Las mujeres, particularmente, las educadoras con conciencia de género, deben participar activamente en esta tarea prioritaria de reformar el sistema educativo, pues ello contribuirá al desarrollo de un nuevo proyecto de sociedad democrática y equitativa.
Consideró que al no existir niveles de salarios, los hay demasiado exagerados como es el caso de los funcionarios del Ente Regulador de los Servicios Públicos, de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor, y la Defensoría del Pueblo.
“En esas entidades tenemos salarios demasiado altos para funcionarios de segunda y tercera categoría, los cuales algunos están ganando desde cuatro mil hasta siete mil balboas mensuales, lo que no es correcto”, acotó Santana.
A su juicio, hay que analizar el hecho de que el nepotismo debe ser limitado en cuanto a la incursión de la parentela dentro del ejercicio del poder político como una forma de aprovecharse del mismo, y por otro lado, también es necesario que se regule ese concepto administrativa o penalmente.
“También hay que establecer un nivel de escala salarial o una tabla de salarios que sea cónsona con la realidad de un país subdesarrollado como Panamá, donde no podemos tener salarios excesivos que al final de cuentas no son compatibles con el servicio que se presta”, dijo Santana.
Por su parte, el sacerdote Patricio Hanssen, director de Pastoral Social Arquidiocesana, fue enfático al declarar que los asuntos de Estado no son potestad de un grupo político, que busca satisfacer intereses personales, familiares o de amiguismo.
Lo que ahora ocurre es que los que llegan al poder, lo consideran un botín para su gente. Ese es, a todas luces, un concepto erróneo de los políticos, y el instrumento para combatirlo es la Ley de Carrera Administrativa. Con ella las políticas de Estado son más efectivas porque los nombramientos se hacen en función de capacidad y no de personas.
“Los funcionarios no están para servir a partidos políticos, sino para servir al pueblo”, sentenció. El nepotismo tergiversa el sentido de la administración pública.
“Me duele que la presidenta (Mireya Moscoso) arguya el argumento de que otros gobiernos lo hicieron”, señaló el sacerdote, a lo que añadió que “si quiere ser estadista, debe atreverse a hacer cambios”.
Para el cura, el nepotismo no es sólo una falta ética, tomando en cuenta que lo ético debe cristalizar en lo legal. “Lo público no se puede dejar sólo a la conciencia. Requiere leyes y debe haber sanciones”, recalcó.
Respecto al argumento de que si no es exagerado el número de parientes de altos funcionarios nombrados en el gobierno, no es escandaloso el nepotismo, Hanssen manifestó que si se parte de esa premisa, la gestión pública jamás saldrá de la maraña en que se encuentra.
“El problema es que el que legisla es quien tiene el poder y ningún gobierno ni Asamblea quiere legislar en su contra”, agregó.
Calificó de mezquinos a los políticos, quienes actúan con una visión a corto plazo, a diferencia de los estadistas, que lo hacen a largo plazo.
“Sólo la presión ciudadana puede cambiar eso”, dijo, pero recalcó que en el seno de la feligresía debe existir el sentido de responsabilidad cristiana de organizarse.
Lamentó que actualmente se nota lo que hacen los políticos, no por sus programas, sino por quiénes reciben las prebendas. “En el clero hay una preocupación real por la situación que vive el país”, enfatizó el director de Pastoral Social Arquidiocesana.