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Educadores sin empleo


Esta situación es consecuente de las limitaciones que sufre la educación nacional por las razones de orden fiscal. Aunque quizás podría y debería destinarse más dinero para la labor de enseñanza, pocas esperanzas hay de que ello ocurra en la actualidad. Seguirán gastándose en el sostenimiento de cursos innecesarios o inexistentes y en obras improductivas involucrando gruesas sumas que podrían aliviar un poco el problema de la falta de escuelas o la insuficiencia en la capacidad de éstas.
Pero, mientras llegan más y mejores oportunidades de colocación para los profesionales de la educación, algo hay que puede y debe hacerse para encontrar ocupación a siquiera una parte de los maestros y profesores sin trabajo. Nos referimos a las escuelas y colegios particulares, en muchos de los cuales, según se ha afirmado, están laborando elementos sin la adecuada preparación o sin la posibilidad de rendimiento que sería exigible.
El gobierno, a través del Ministerio de Educación, tiene la obligación de exigir la máxima eficiencia en las labores educativas particulares. No debe permitirse que para abaratar los gastos de esos planteles y aumentar las ganancias de sus propietarios, se utilicen en ellos maestros y profesores que no tienen los créditos correspondientes, mientras las cuotas escolares se incrementan desmesuradamente. Más aún: sería lo indicado que el gobierno interviniera en el sentido de que se prefiriese a los más capaces, a los mejor preparados, para ocupar tales cargos, a fin de proteger también los intereses de los estudiantes y padres de familia que sostienen tales planteles con grandes sacrificios en no pocas ocasiones.
Se habla que la sociedad del futuro es la sociedad del saber. Por lo tanto, la educación es un tema que no puede quedar relegado a las autoridades de turno; es menester comprometer a toda la comunidad, incluyendo educadores, padres de familia y estudiantes. En principio pareciera una cosa fácil, pero si no queremos que nuestro pueblo quede postergado y hasta excluido de la riqueza que ha de crearse a través del aprovechamiento de las oportunidades que el país ofrece, necesitamos asumir con responsabilidad moral la tarea de educar a nuestros ciudadanos dentro de una cultura profesionalizada. Es decir, con maestros y profesores bien capacitados y preparados profesionalmente.


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