Efectos de la elección primaria en Panamá
La elección primaria en Panamá se incorporó por vez primera a través de la Ley 22 de 1997, mediante la cual se modificó el Código Electoral, pero sólo para la elección de Presidente de la República, como obligatoria. A raíz de esa reforma, sólo el PRD lo incorporó a sus estatutos como modo de elegir a los candidatos a puestos de elección popular. Penosamente, a través de la Ley 60 de 2002, que reformo la Ley electoral, se eliminó a proposición del Ejecutivo, la elección primaria.
Al establecerse en la Constitución Política, a través de la reforma del 2004, que el funcionamiento interno de los partidos debe estar fundados en principios democráticos, éstos han adoptado en sus estatutos (a excepción del PRD, que ya lo había incorporado desde 1995), la elección primaria como la forma principal de escoger sus candidatos a puestos de elección popular. Pareciera ser, entonces, que aquella voluntad de unos pocos en detrimento de la mayoría es cosa del pasado.
Estamos viviendo la realidad de la elección primaria. Nuestros principales partidos están inmersos en estos procesos, lo cual consideramos democrático, pero ¿son realmente justos? La participación de todos los miembros de un partido político en la escogencia es una medida que fortalece la participación y, por ende, la democracia interna en los colectivos. También ha traído el incremento en la participación ciudadana en los partidos; sólo basta observar cómo la membresía en ellos ha crecido en los últimos meses. Igualmente, es posible que exista una mejor calidad de los candidatos, al ser escogidos aquellos con mejores propuestas y capacidades. Esta creciente participación reduce aquella falta de credibilidad, que por mucho tiempo ha afectado a los partidos políticos como organismos funcionales de la nación panameña.
Las primarias también han tenido algunos efectos negativos, entre los que tenemos:
El gasto o la erogación de los partidos con mucho tiempo de antelación a la apertura del proceso electoral es considerable, al igual que el que tienen los candidatos, que han incurrido en gastos para la elección primaria, y luego, de salir electos, el gasto que deberán realizar cuando se abra el proceso electoral.
La elección primaria ha creado discordia entre los copartidarios de algunos colectivos políticos, ha fomentado luchas internas y ha provocado hasta renuncias por parte de miembros de algunos colectivos.
A raíz de la celebración de primarias, hay circunscripciones electorales en donde la participación de los miembros de un partido está limitada, y no porque exista alguna prohibición en la Ley electoral o en los estatutos de los partidos, sino por que los gastos que conlleva la candidatura, en algunos puestos de elección y en algunas circunscripciones, como por ejemplo las alcaldías en los distritos de Panamá o San Miguelito o en algunos diputaciones en circuitos electorales como los son 8-7, u 8-9, son exorbitantes, y ni hablar de la candidatura presidencial.
A año y medio de las elecciones generales, la comunidad se ha visto, en alguna medida, afectada y agobiada por la colocación de propaganda electoral, a la que de repente se había acostumbrado a seis meses antes de la elección.
La regulación de la elección primaria, para eliminar los efectos nocivos mencionados, debe ir acompañada de otras consideraciones como determinar un periodo de tiempo para su realización; crear topes de gastos de las campañas por circunscripción; regular la propaganda electoral para procurar que ésta sólo llegue a los miembros inscritos del partido que la realiza.