default

Efectos de la Patria Nueva


Al Gobierno, que prometió una Patria Nueva, solo le restan veintidós meses para culminar su período y sería interesante que analizáramos la situación que enfrenta Panamá, actualmente sumergida en una profunda crisis social, producto del aventurerismo oportunista, que domina nuestro país, pero que no lo gobierna. El signo característico de estos tres años ha sido la decadencia y el desmoronamiento sistemático del Estado nacional, provocado por el errático mando del gobierno. La disolución provocada a sabiendas, ataca todos los fundamentos del orden social: el Estado, la sociedad, la religión, la familia, la economía, además abre diferencias que conducen a la inestabilidad y a la violencia, situación que ha producido una época de infortunios sin límites.
El fruto del desgobierno es: la extrema pobreza, la desnutrición infantil, el desempleo, la inseguridad ciudadana, el fracasado sistema educativo, el deficiente sistema de salud, el desorden en el sistema de transporte público, la corrupción y la impunidad, el desconfiable sistema de justicia, los elevados costos de los productos de primera necesidad. Solo por mencionar algunos de los síntomas que enfrenta la población.
Vemos la situación de los campesinos e indígenas, oprimidos y perseguidos de sus tierras, por una transnacional minera apadrinada por el gobierno; el caso de las organizaciones obreras panameñas, víctimas de sindicatos amarillos creados a la sombra de la ilegalidad, con fines personalistas y de avaricia desmedida que han traído luto y dolor a humildes familias panameñas, estos hechos deben ser la antorcha, que sirvan para despertar, a la nación panameña de la pesadilla que estamos viviendo, producto del inhumano trato que reciben los sectores humildes de nuestra sociedad.
Sostenemos como evidentes estas realidades: El pueblo panameño tiene derechos inalienables, entre estos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, este gobierno, al contrario de garantizar al pueblo sus derechos, se ha constituido en una fuerza destructora de estos principios.
La alarma ha sonado, pareciera que el país entero está en venta. Son amenazantes los signos de decadencia, nuestros recursos naturales son entregados a consorcios extranjeros, sin importarle el gran daño causado a nuestro ecosistema. Hemos conquistado el Canal, y el control de nuestra posición geográfica, pero hemos perdido nuestra soberanía en los temas de energía y comunicación, pagando el pueblo caros estos servicios, vemos hoy asombrados cómo se están vendiendo nuestras playas, nuestros ríos, nuestras montañas y nuestros valles.
Este fracasado modelo solo ha traído pobreza muerte y destrucción,
para los más humildes ciudadanos panameños, que al final son los únicos golpeados y sacrificados. El pueblo panameño se encuentra en una etapa crucial de su existencia, debe despertar del sueño conformista de la resignación funesta y organizarse para alcanzar su seguridad y felicidad.
Para finalizar, a mis compañeros del Partido Revolucionario Democrático le decimos tengamos la firme voluntad y el inquebrantable propósito de no dejar el colectivo en manos ajenas a nuestras convicciones torrijistas sino que luchemos para que la razón vuelva a su lugar y hacer que el interés común pase a primer término. Cito a nuestro líder, el General Omar Torrijos: "hemos avanzado, la lucha continúa".
(*) Frente por la Defensa de Colón.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América