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Efraín Martínez: el pequeño gran trabajador


El trabajo honrado es pan bien ganado, así reza un viejo refrán que cae como anillo al dedo para esta entrega.
Constantemente escuchamos a personas quejarse por problemas momentáneos, que en ocasiones hasta resultan menores e insignificantes.
Alguna vez se ha preguntado qué ocurre con las personas minusválidas, enfermas o aquellas que dependen de otro para recibir el sustento diario, debido a que su estado de salud le impide trabajar.
En la Avenida 12 de octubre y la Vía España, se encuentra un grupo de personas que se dedican a la venta de diferentes productos ,en el semáforo, entre éstas destaca Efraín Martínez, un joven de 31 años de edad, que padece de malformaciones en el cuerpo, producto de un accidente que sufrió a la edad de siete años al caerse de un balcón en Curundú, donde residía con su madre, según recuerda.
Efraín se negaba a dialogar, puesto que aseguró que con estas entrevistas nunca conseguía nada, a lo que se le tuvo que convencer comprándoles varios de los productos que diariamente ofreceen el semáforo para que accediera a la entrevista.
El muchacho aseguró que al nacer era una persona normal y correteaba como cualquier niño en el populoso barrio de Curundú..
El pequeño comerciante manifestó que no se explica cómo hay personas que tienen todas las partes de su cuerpo en perfecto estado y se la pasan quejándose de todo.
"Yo no me quejo, lo único que me preocupa es que me enferme y no pueda salir a trabajar para buscar mi sustento", dijo el joven.
Martínez quien reside en el sector de Villalobos, en el corregimiento de Pedregal, no está casado, ni tiene hijos, vive con una hermana a la que ayuda con parte de la ganancia de las ventas del día, las cuales ascienden, según informó, a unos 15 balboas cuando la venta es buena y cinco balboas cuando hay mala venta, "Pero lo importante es que siempre sale algo", expresó el diminuto trabajador.
"Me preocupa cuando llueve, porque así no se puede vender nada y es un día que se pierde", manifestó.
Agregó que tiene muchos problemas que le aquejan, pero lo que más le inquieta es que su hermana mayor desea reparar el techo de la casa donde residen, el cual tiene goteras y no está terminado en su totalidad, por lo que solicita al representante del corregimniento, Juan Carlos padilla, y a los legisladores de su circuito (8-10), una ayuda más que para él, para su hermana.
El joven trabajador, a quien sus compañeros de trabajo en el semáforo llaman "El Chupacabras", solicitó a las autoridades una colaboración, para personas como él, que con todo en contra buscan la manera de obtener sus propios ingresos sin afectar a nadie, puesto que con lo que gana, solamente le alcanza para comer y cubrir parte de sus necesidades básicas.
Precisó que no le molesta que le llamen "chupacabras", lo toma a broma y señaló que allí todos se molestan y lo toman a manera de relajo.
Efraín vive con su hermana desde que murieron sus padres, cuando aún era un niño y no recuerda con exactitud cuantos hermanos tiene. "Calculo que somos como ocho", indicó.
Dijo que mucha gente que viaja en los vehículos lo miran con cierta lástima, pero no hace caso, pues después de tanto tiempo ya se ha acostumbrado.
"La gente que va en los carros me respeta, nunca he tenido un caso de alguien que quiera “hacerse el vivo conmigo”, gracias a Dios nunca me han robado y siempre estoy pendiente de cualquier situación que se me presente", explicó Martínez.
Algunos de los compañeros de Efraín expresaron que admiran la tenacidad y las ganas de trabajar que tiene.
No se enoja con facilidad y siempre llega con la mentalidad de que las ventas del día saldrán bien, agregaron.
"El no tiene ningún tipo de complejos y no le molesta que el resto de las personas se le queden viendo como si fuese algo extraño", señalaron sus amigos.

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