Egoísmo
RECUERDO AÚN allá por los años 1943 ó 44, en Nicaragua cuando estudiábamos en el Colegio Centroamérica, en Granada, frente al inmenso lago Cocibolca por el cual navegaban dos pedqueños vapores el Victoria y el Somoza. A pesar de ser sólo dos en tan vasta superficie acuosa, ambos medios de transporte lacustre, chocaron. El vapor Somoza se hundió con toda su carga. Entiendo que no hubo heridos ni menos muertos. Por decisión del general del mismo nombre, se estuvo tratando de reflotar a la nave hundida con los medios precarios de la época y con la creatividad de los marinos empeñados en ello. La operación tardó cerca de un año, y cuentan que mientras el vapor Victoria, ya reparado, servía de plataforma para rescatar al hundido, se encontraba el mismo general supervisando el trabajo, y que cuando todo el operativo estaba llegando a su fin, el vapor plataforma se comenzó a hundir por el excesivo peso de la carga. -"¿Qué sucedió?" -"Nos hundimos , general, nos hundimos", le gritaban, pero él se mantenía impertérrito. El agua ya estaba entrado en la cubierta y el general sacó su pistola y obligó a los marineros cansados y buceadores de a pulmón agostados, a continuar. Algo inesperadamente cedió en las amarras. Y se volvió a hundir lo que ya estaba hundido. Se salvaron todos incluso el general egoísta, el barco fue rescatado más tarde en el tiempo. Algo así ocurre con el asunto de los impuestos. El egoísmo nos mata y se disfraza de distintas maneras y discursos.
El sistema económico no ha funcionado. Ha creado más pobreza y todo lo que viene con ella. Hay que hacer algo. Hay que hacer algo y pronto. Los slogans politiqueros aluden al tema en plan de resolverlo. Sube uno , baja una, sube una y baja una y sigue el problema porque estamos muy mal acostumbrados al egoísmo y al individualismo. A lo tuyo tú con razón o sin ella. Y no se hace nada y la brecha social se sigue ampliando.
Hay que hacer una reforma tributaria equitativa y se tienen que convencer los que tienen y reciben más que tienen que aportar más. "Al que mucho se le ha dado, mucho se le tiene que exigir". Pero la actitud no es esa. Y como hay siempre una resistencia y viveza y reluctancia a aceptar esa realidad, entonces se posterga la solución y vamos hacia la debacle en la que ya estamos. No por postergar la solución se van a solucionar los problemas por ensalmo o por magia. La actitud del avestruz. Y en esto tiene que ver un egoísmo atrofiado, un individualismo funesto y letal.
Como que la imaginación se aviva cuando hay amenazas de que vas a tener que contribuir más ya que este país te da tanto y en cuanto se esboza la posibilidad de que te exijan, entonces salen a relucir unos razonamientos alambicados que a la larga lo que buscan es que eso no se toque, aun cuando en las campañas políticas decimos lo contrario y con vehemencia, cuando nos favorece.
No sé a dónde van a ir a parar esas reformas tributarias . Estoy de acuerdo con algunos razonamientos y objeciones que se hacen. Primero, que se han hecho sin consultar a las partes interesadas. Me hago a la idea de que si se consultan nunca se hacen las reformas que se necesitan para acabar con el contraste social. Todos debemos deponer el egoísmo luego de reflexionar y de ver que no precisamente por motivos religiosos en donde se nos exhorta a la solidaridad con el necesitado, sino por motivos de sentido de justicia humana y por seguridad nacional que debemos contribuir proporcionalmente.
Pero, en segundo lugar, existe la habilidad de la evasión fabricada por contadores que según oí una vez, les llaman "chapisteros" que saben martillar los números y al final declaran pérdidas. Me decían que hay empresas que tienen que declarar pérdidas, pero que 20,000 empresas declaren pérdidas resulta, lo menos que podemos decir, sospechoso.
Estoy de acuerdo en que el gobierno diga en qué van a emplear concretamente lo que piensan recaudar y que para recuperar la credibilidad que en este asunto es de primer orden, los primeros que tienen que cumplir son los personeros del gobierno y que se acaben todas las exenciones. Pero para eso hay que vencer el egoísmo que nos tiene en el Tercer Mundo.
El sistema económico no ha funcionado. Ha creado más pobreza y todo lo que viene con ella. Hay que hacer algo. Hay que hacer algo y pronto. Los slogans politiqueros aluden al tema en plan de resolverlo. Sube uno , baja una, sube una y baja una y sigue el problema porque estamos muy mal acostumbrados al egoísmo y al individualismo. A lo tuyo tú con razón o sin ella. Y no se hace nada y la brecha social se sigue ampliando.
Hay que hacer una reforma tributaria equitativa y se tienen que convencer los que tienen y reciben más que tienen que aportar más. "Al que mucho se le ha dado, mucho se le tiene que exigir". Pero la actitud no es esa. Y como hay siempre una resistencia y viveza y reluctancia a aceptar esa realidad, entonces se posterga la solución y vamos hacia la debacle en la que ya estamos. No por postergar la solución se van a solucionar los problemas por ensalmo o por magia. La actitud del avestruz. Y en esto tiene que ver un egoísmo atrofiado, un individualismo funesto y letal.
Como que la imaginación se aviva cuando hay amenazas de que vas a tener que contribuir más ya que este país te da tanto y en cuanto se esboza la posibilidad de que te exijan, entonces salen a relucir unos razonamientos alambicados que a la larga lo que buscan es que eso no se toque, aun cuando en las campañas políticas decimos lo contrario y con vehemencia, cuando nos favorece.
No sé a dónde van a ir a parar esas reformas tributarias . Estoy de acuerdo con algunos razonamientos y objeciones que se hacen. Primero, que se han hecho sin consultar a las partes interesadas. Me hago a la idea de que si se consultan nunca se hacen las reformas que se necesitan para acabar con el contraste social. Todos debemos deponer el egoísmo luego de reflexionar y de ver que no precisamente por motivos religiosos en donde se nos exhorta a la solidaridad con el necesitado, sino por motivos de sentido de justicia humana y por seguridad nacional que debemos contribuir proporcionalmente.
Pero, en segundo lugar, existe la habilidad de la evasión fabricada por contadores que según oí una vez, les llaman "chapisteros" que saben martillar los números y al final declaran pérdidas. Me decían que hay empresas que tienen que declarar pérdidas, pero que 20,000 empresas declaren pérdidas resulta, lo menos que podemos decir, sospechoso.
Estoy de acuerdo en que el gobierno diga en qué van a emplear concretamente lo que piensan recaudar y que para recuperar la credibilidad que en este asunto es de primer orden, los primeros que tienen que cumplir son los personeros del gobierno y que se acaben todas las exenciones. Pero para eso hay que vencer el egoísmo que nos tiene en el Tercer Mundo.