Ejemplo de valores
En los últimos días nos han golpeado con noticias sobre un atentado a un grupo de futbolistas, cerca de la Chorrera. Conmovió a la ciudadanía porque los deportistas nuestros son respetados y queridos por los panameños y, de sólo pensar en perder a varios de ellos, estremecía duramente. Pero resulta que, a medida que pasa el tiempo, se descubren situaciones relacionadas con el mismo hasta llegar a pensar que se trata de bandas y pandillas y pases de cuentas. Desde luego, de ser cierto, desilusiona a los panameños y nos lleva a perder el respeto a los grandes deportistas.
Siempre la comunidad pide centros deportivos para la juventud porque el deporte la aparta de los vicios; antes veíamos a los que practican deporte como gente sana, paradigmas de los otros jóvenes y personas dadas a salvarse de las malas actuaciones. Pero si esos muchachos futbolistas están inmiscuidos en vicios, qué nos espera a los demás. Dejan de ser ejemplos de valores para quienes elevamos esas figuras que, generalmente son muchachos humildes que han llegado donde están con esfuerzos y contra viento y marea. Repito, de ser cierto, ¿qué nos queda en la sociedad donde vivimos y a quienes vamos a imitar? Ya estamos bastante huérfanos de liderazgo político y cada uno de nosotros necesitamos tener ídolos y líderes; muchas veces esos ídolos son los deportistas, sobre todo si nos llevan a tener títulos y triunfos. Cómo diré a una nieta que mis ídolos eran de barro y que ellos no tendrán a quienes seguir.
Debemos preguntarnos, ¿dónde comienza el descalabro? Si es en los hogares, ¿quienes son los responsables? ; si son los padres, ¿dónde están? los mismos que, en vez de tener malos comportamientos, debieran enseñar valores. Si nos remontamos a las escuelas, se nos han perdido los educadores que los inculquen. La juventud está más adherida al materialismo y al dinero; quieren conseguirlo fácilmente sin medir consecuencias de lo que puede suceder en el mundo del vicio y el desperdicio.
Quienes orientan a esos deportistas para que continúen siendo nuestros ídolos, para que lleven un liderazgo en la sociedad y sirvan de ejemplo a las generaciones que vienen detrás. Posiblemente, ver a otros ganar millones y ellos reciben migajas, los hace salir del camino recto. Todos estamos en la obligación de sacarlos del lodo y llevarlos por la mejor senda. Veamos por ellos y por nosotros.
Marisin.villalaz@gmail.com