Ejemplo a seguir
El capitán de un yate de lujo y un hombre de negocios fueron sorprendidos en aguas territoriales de la isla de Bermuda donde intentarían introducir cien máquinas tragamonedas, y están ahora expuestos a una multa de cien mil dólares y a purgar dos años de cárcel. El gobierno de la isla, desde el año 2001, tiene prohibida la operación de dichas máquinas por considerar que por causa de éstas se habían endeudado muchos isleños.
Desventuradamente, en nuestro país está pasando lo mismo. Mucha gente pobre acude a las máquinas tragamonedas, con la esperanza de poder atender compromisos porque no les alcanza lo que tienen.
Hace algún tiempo uno de nuestros colaboradores vio en un hotel, en uno de los barrios de nuestra ciudad, a personas que por su indumentaria acusaban una pobreza extrema, porque hasta en chancletas había un par de mujeres jugando en las mencionadas máquinas.
Por ello, consideramos muy buena la sana medida de limitar la entrada a los casinos a personas que tengan ingresos menores a mil balboas.
No será fácil tarea, porque no faltará quien trate de mentir o mienta exitosamente por la carencia de la debida vigilancia que, inclusive, podría ser premeditada en apoyo a los intereses de la empresa.
La pasión por el juego es una de las más fuertes en cualquier ser humano. Por desgracia, algunos que tienen la suerte de ganar dinero al inicio, se van hundiendo en el vicio hasta llegar al sacrificio y rematan perdiendo el juicio, lo cual es tan triste como peligroso.