El 2030 y las mujeres
No sólo el Club 20-30 ha tenido este tipo de reglas. Muchas fueron las organizaciones de esta naturaleza que estuvieron constituidas sólo por hombres. El Club Rotario de Panamá, por ejemplo, mantuvo la norma hasta bien entrado el siglo XX, y sólo a finales del mismo integró a sus filas a la primera mujer. Fue Doña Rosario Arias de Galindo, cuyo padre, el Doctor Harmodio Arias, figuró entre los fundadores de esa organización cívica. Los Rotarios reconocían así que había corrido mucha agua bajo el puente y que era hora de cambiar, porque con sus iniciativas, las mujeres panameñas habían superado estadios importantes, y la época de la marginalidad había quedado atrás. Bien haría el Club 20-30 en considerar la petición de admitir mujeres en sus filas, bastante extendida ya, y que sin duda sería bien recibida por la ciudadanía. Pasaron los tiempos en que las mujeres en Panamá sólo podían estudiar determinadas carreras, o ejercer profesiones como maestras, enfermeras o trabajadoras del comercio. Hoy, por ejemplo, más del 70 % de los egresados por carrera en la Universidad de Panamá son mujeres, y cada día ascienden en responsabilidad de Estado o empresariales, inspiradas en ejemplos como los de Avelina González Revilla, Esther Neira de Calvo o la propia Rosario Arias de Galindo. Seguramente que si cambia su norma e incluye a mujeres en su membresía, el Club 20-30 sumará a su ya aplaudida y prestigiosa trayectoria, talento, calidad y entusiasmo.