El Aborto, tema olvidado en campaña electoral
Escuchamos cada una de las diferentes propuestas que nos ofrecen los candidatos a Presidente. A pesar de haber expuesto varias soluciones a los problemas que más aquejan a la sociedad panameña, no han profundizado en uno de vital importancia: El aborto, que es un tema que despierta polémica, pues hay opiniones a favor y en contra de que se practique.
En Panamá, los únicos casos de aborto permitidos son: Primero, si el producto de la concepción es consecuencia de una violación carnal debidamente acreditada; segundo, si se comprueba que hay graves causas de salud que ponen en peligro la vida de la madre o del producto de la concepción. Aún cuando sólo existen estas dos razones, vemos que día a día aumenta el número de mujeres que abortan. Y es que, a medida que la tecnología avanza, también las técnicas para realizarlo. Ya no es necesaria la asistencia de algún médico o persona con conocimientos en medicina para practicarlo. Con la simple ingestión de ciertos medicamentos se logra el mismo resultado. Los riesgos son altos, porque causan daños muy graves en la vida de la mujer que pueden perjudicar su vida.
¿Cómo se puede disminuir esto? Una opción sería permitiendo el uso de métodos anticonceptivos más fuertes, como la píldora del día siguiente, que se toma luego de tener relaciones sexuales. Otra sería la de legalizar el aborto en más situaciones y no sólo en las dos que la ley estipula. Una última alternativa sería educarnos mejor en las escuelas y en las universidades sobre los diferentes métodos anticonceptivos que existen hoy.
Exhorto a los candidatos políticos a que expresen su opinión sobre el aborto. ¿Estarían de acuerdo a aumentar las penas a quien lo practique? ¿Preferirían contribuir con más opciones para que lo permitan? ¿Invertirían más dinero en educación en las escuelas o adoptarían un sistema diferente? Estas interrogantes deberían ser contestadas por ellos. Así lograremos obtener un panorama más claro sobre este asunto que forma parte esencial en la vida de todas las mujeres panameñas.
5. "Nada de voto en plancha". El voto en plancha es un engendro abortivo salido de las mentes más enfermizas de la partidocracia, durante las últimas reformas al Código Electoral. Con este tipo de voto nos han negado el derecho de practicar, con libertad, el voto por quienes queramos.
Es un truco sucio que tergiversó la igualdad del voto ciudadano, de la manera más soez y oportunista. Por eso ningún partido (especialmente sus inventores: el mireyismo y el PRD) debe beneficiarse de esta artimaña del voto en plancha, con el que salen electos en grupo maleantes del mismo partido y con el que se beneficia a colectivos que no triunfan con los votos, sino con las cuentas chuecas del "cociente" y del "medio cociente" electorero.
José Martí, decía que "...La Patria es ara y no pedestal". La Patria es eso, un altar de sacrificios, no una mesa para ir a servirse y rellenarse obscenamente a costa de la buena fe de los electores. Escojamos bien quién ocupará cada uno de los cargos de elección, porque después no habrá modo de enmendar las consecuencias de haber usado mal el juicio y de haber encumbrado a sinvergüenzas, por cinco larguísimos años más. Hay buenos y malos candidatos. Escojamos a los mejores.
En Panamá, los únicos casos de aborto permitidos son: Primero, si el producto de la concepción es consecuencia de una violación carnal debidamente acreditada; segundo, si se comprueba que hay graves causas de salud que ponen en peligro la vida de la madre o del producto de la concepción. Aún cuando sólo existen estas dos razones, vemos que día a día aumenta el número de mujeres que abortan. Y es que, a medida que la tecnología avanza, también las técnicas para realizarlo. Ya no es necesaria la asistencia de algún médico o persona con conocimientos en medicina para practicarlo. Con la simple ingestión de ciertos medicamentos se logra el mismo resultado. Los riesgos son altos, porque causan daños muy graves en la vida de la mujer que pueden perjudicar su vida.
¿Cómo se puede disminuir esto? Una opción sería permitiendo el uso de métodos anticonceptivos más fuertes, como la píldora del día siguiente, que se toma luego de tener relaciones sexuales. Otra sería la de legalizar el aborto en más situaciones y no sólo en las dos que la ley estipula. Una última alternativa sería educarnos mejor en las escuelas y en las universidades sobre los diferentes métodos anticonceptivos que existen hoy.
Exhorto a los candidatos políticos a que expresen su opinión sobre el aborto. ¿Estarían de acuerdo a aumentar las penas a quien lo practique? ¿Preferirían contribuir con más opciones para que lo permitan? ¿Invertirían más dinero en educación en las escuelas o adoptarían un sistema diferente? Estas interrogantes deberían ser contestadas por ellos. Así lograremos obtener un panorama más claro sobre este asunto que forma parte esencial en la vida de todas las mujeres panameñas.
5. "Nada de voto en plancha". El voto en plancha es un engendro abortivo salido de las mentes más enfermizas de la partidocracia, durante las últimas reformas al Código Electoral. Con este tipo de voto nos han negado el derecho de practicar, con libertad, el voto por quienes queramos.
Es un truco sucio que tergiversó la igualdad del voto ciudadano, de la manera más soez y oportunista. Por eso ningún partido (especialmente sus inventores: el mireyismo y el PRD) debe beneficiarse de esta artimaña del voto en plancha, con el que salen electos en grupo maleantes del mismo partido y con el que se beneficia a colectivos que no triunfan con los votos, sino con las cuentas chuecas del "cociente" y del "medio cociente" electorero.
José Martí, decía que "...La Patria es ara y no pedestal". La Patria es eso, un altar de sacrificios, no una mesa para ir a servirse y rellenarse obscenamente a costa de la buena fe de los electores. Escojamos bien quién ocupará cada uno de los cargos de elección, porque después no habrá modo de enmendar las consecuencias de haber usado mal el juicio y de haber encumbrado a sinvergüenzas, por cinco larguísimos años más. Hay buenos y malos candidatos. Escojamos a los mejores.