El agroturismo, otra alternativa
Requerimos de más creatividad frente a los problemas sociales y económicos. Vastos sectores de la agricultura nacional se encuentran hoy presionados por la necesidad de reconvertirse o lo que es lo mismo, por cambiar de rubro de producción, diversificarse o sencillamente abandonar y dedicarse a otra cosa. Ese es el imperativo de la globalización, que fuerza a cada país a producir lo que mejor le va.
La penosa situación de los bananeros de Puerto Armuelles y Changuinola, al igual que la de los tomateros de Azuero, ilustra el dilema. Si no somos capaces de aceptar la necesidad de cambio y de actuar en consonancia, pereceremos a manos de la competencia. De allí la opción de ser creativos y, en ese camino, el agroturismo arroja promisorias perspectivas., Panamá América
La colaboración entre el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y el Instituto Panameño de Turismo ha hecho posible el inicio de los primeros programas de desarrollo del agroturismo, entendido como negocio de atraer y atender a visitantes hacia las explotaciones agropecuarias, tal cual se hace desde hace años en Europa y Estados Unidos, por ejemplo, con los viñedos.
En nuestro caso, sirven de pioneras algunas explotaciones agrícolas de Tierras Altas de Boquete y Volcán, en las que sus dueños y empleados son entrenados en la nueva actividad. De hecho, ya se advierten algunos anuncios televisados sobre la Senda del Café, que a la sombra bienhechora del eterno bajareque, el clima templado y los viejos árboles, produce el más delicioso grano de su tipo del mundo, como lo comprobaron catadores internacionales el año pasado.
Lo importante es que se proyecta hacer igual con otras áreas del territorio nacional, tal como podría ser el caso de las bananeras, con su rica historia y el ferrocarril rehabilitado, con estaciones de descanso, exposiciones, ventas y recreo durante el recorrido. Las posibilidades, son infinitas.
La penosa situación de los bananeros de Puerto Armuelles y Changuinola, al igual que la de los tomateros de Azuero, ilustra el dilema. Si no somos capaces de aceptar la necesidad de cambio y de actuar en consonancia, pereceremos a manos de la competencia. De allí la opción de ser creativos y, en ese camino, el agroturismo arroja promisorias perspectivas., Panamá América
La colaboración entre el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y el Instituto Panameño de Turismo ha hecho posible el inicio de los primeros programas de desarrollo del agroturismo, entendido como negocio de atraer y atender a visitantes hacia las explotaciones agropecuarias, tal cual se hace desde hace años en Europa y Estados Unidos, por ejemplo, con los viñedos.
En nuestro caso, sirven de pioneras algunas explotaciones agrícolas de Tierras Altas de Boquete y Volcán, en las que sus dueños y empleados son entrenados en la nueva actividad. De hecho, ya se advierten algunos anuncios televisados sobre la Senda del Café, que a la sombra bienhechora del eterno bajareque, el clima templado y los viejos árboles, produce el más delicioso grano de su tipo del mundo, como lo comprobaron catadores internacionales el año pasado.
Lo importante es que se proyecta hacer igual con otras áreas del territorio nacional, tal como podría ser el caso de las bananeras, con su rica historia y el ferrocarril rehabilitado, con estaciones de descanso, exposiciones, ventas y recreo durante el recorrido. Las posibilidades, son infinitas.