El aislamiento de Cuba y Cotonou
No hay duda que Fidel Castro nuevamente logró su objetivo: Mantener el aislamiento de Cuba. Castro calcula bien su estrategia, aunque últimamente ha mostrado algunos síntomas de desorientación. Pero, evidentemente, no fue coincidencia que decidió revertir a una política de represión no vista en 20 años en víspera del voto de la Unión Europea que definiría si incorporar a la isla a una agrupación económica en la que podría participar en generosas ventajas comerciales y un fondo de 13,500 millones de euros para proyectos de desarrollo con los países del área ACP (Africa, Caribe, Pacífico).
Mientras mantiene el aislamiento de la isla -ayudado por elementos de derecha en el Congreso de Estados Unidos-, Castro cree poder seguir culpando a Washington por el retraso económico de Cuba y el descontento creado por la falta de libertades. Por eso no era de sorprender que tras sólo tres semanas desde que el régimen cubano ejecutó a tres personas acusadas de tratar de secuestrar una nave y decretó largos años de prisión contra 75 disidentes, la Unión Europea (UE) le pasó una dura cuenta de cobro al anunciar en Bruselas la "suspensión" hasta nueva orden del proceso de evaluación de la candidatura de ingreso de Cuba al Acuerdo de Cotonou.
El ingreso de Cuba se daba por descontado para junio, pero la fuerte ola de represión contra la disidencia obligó a la UE a dar marcha atrás. Diego Ojeda, portavoz del comisario europeo de Relaciones Exteriores Chris Patten, explicó que la UE no podía quedarse "en silencio" ante el "lamentable" deterioro político en la isla.
222 Castro cree poder seguir culpando a Washington por el retraso económico de Cuba y el descontento creado por la falta de libertades.
En La Habana, diplomáticos occidentales especulaban que el endurecimiento se debía al temor expresado por funcionarios del gobierno de Castro de que tras la guerra en Irak el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, enfilaría sus miras hacia la isla, sin descontar la posibilidad de alguna acción armada. Aunque esto parecería dudoso, las fuentes apuntan a las estrechas relaciones política y económicas que mantiene Jebb Bush, el gobernador de la Florida y hermano del mandatario, con el liderazgo del exilio cubano en Miami.
En tanto, fuentes diplomáticas en Bruselas ya habían advertido a los periodistas que permitir el acceso de Cuba a Cotonou sería como "premiar" la ola represiva en la isla. La decisión de suspensión fue recibida como una buena medida en el Viejo Continente, porque al tiempo de que libra a "los 15" de la incomodidad de "premiar" a Cuba en el momento menos oportuno, pone la pelota en el campo de los cubanos.
Ojeda lo dijo sin rodeos: "Lo que está claro es que la bola está en el lado cubano, en tanto no reparen el daño cometido a los Derechos Humanos más básicos en las últimas semanas. Si no se mueve la situación, la UE no tendrá ningún motivo para cambiar la decisión de hoy".
El debate se concentra ahora en la conveniencia de tomar otras medidas adicionales de presión.
Algunos países de la UE promueven la idea de una suspensión del diálogo político bilateral, y esa posibilidad será discutida en la próxima cumbre de ministros de Asuntos Exteriores, que tendrá lugar el 19 y 20 de mayo en Bruselas. Y el clima no es muy favorable para Cuba. "Pensamos que no es aceptable que un gobierno se comporte así, violando las leyes de la moral y las grandes leyes internacionales", afirmó esta semana el ministro francés de Asuntos Exteriores, Dominique de Villepin.
No será la primera vez que el diálogo político entre Cuba y la UE se rompe. En 1996, La Habana decidió suspenderlo después de que "los 15" criticaran la falta de libertades en la isla por iniciativa de España.
El diálogo sólo pudo ser restablecido en diciembre de 2001, y por iniciativa de los europeos que, a diferencia de Estados Unidos, nunca han sido partidarios de un aislamiento total de la isla como mecanismo para lograr mayores garantías democráticas y de respeto a los derechos humanos en Cuba.
Mientras mantiene el aislamiento de la isla -ayudado por elementos de derecha en el Congreso de Estados Unidos-, Castro cree poder seguir culpando a Washington por el retraso económico de Cuba y el descontento creado por la falta de libertades. Por eso no era de sorprender que tras sólo tres semanas desde que el régimen cubano ejecutó a tres personas acusadas de tratar de secuestrar una nave y decretó largos años de prisión contra 75 disidentes, la Unión Europea (UE) le pasó una dura cuenta de cobro al anunciar en Bruselas la "suspensión" hasta nueva orden del proceso de evaluación de la candidatura de ingreso de Cuba al Acuerdo de Cotonou.
El ingreso de Cuba se daba por descontado para junio, pero la fuerte ola de represión contra la disidencia obligó a la UE a dar marcha atrás. Diego Ojeda, portavoz del comisario europeo de Relaciones Exteriores Chris Patten, explicó que la UE no podía quedarse "en silencio" ante el "lamentable" deterioro político en la isla.
222 Castro cree poder seguir culpando a Washington por el retraso económico de Cuba y el descontento creado por la falta de libertades.
En La Habana, diplomáticos occidentales especulaban que el endurecimiento se debía al temor expresado por funcionarios del gobierno de Castro de que tras la guerra en Irak el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, enfilaría sus miras hacia la isla, sin descontar la posibilidad de alguna acción armada. Aunque esto parecería dudoso, las fuentes apuntan a las estrechas relaciones política y económicas que mantiene Jebb Bush, el gobernador de la Florida y hermano del mandatario, con el liderazgo del exilio cubano en Miami.
En tanto, fuentes diplomáticas en Bruselas ya habían advertido a los periodistas que permitir el acceso de Cuba a Cotonou sería como "premiar" la ola represiva en la isla. La decisión de suspensión fue recibida como una buena medida en el Viejo Continente, porque al tiempo de que libra a "los 15" de la incomodidad de "premiar" a Cuba en el momento menos oportuno, pone la pelota en el campo de los cubanos.
Ojeda lo dijo sin rodeos: "Lo que está claro es que la bola está en el lado cubano, en tanto no reparen el daño cometido a los Derechos Humanos más básicos en las últimas semanas. Si no se mueve la situación, la UE no tendrá ningún motivo para cambiar la decisión de hoy".
El debate se concentra ahora en la conveniencia de tomar otras medidas adicionales de presión.
Algunos países de la UE promueven la idea de una suspensión del diálogo político bilateral, y esa posibilidad será discutida en la próxima cumbre de ministros de Asuntos Exteriores, que tendrá lugar el 19 y 20 de mayo en Bruselas. Y el clima no es muy favorable para Cuba. "Pensamos que no es aceptable que un gobierno se comporte así, violando las leyes de la moral y las grandes leyes internacionales", afirmó esta semana el ministro francés de Asuntos Exteriores, Dominique de Villepin.
No será la primera vez que el diálogo político entre Cuba y la UE se rompe. En 1996, La Habana decidió suspenderlo después de que "los 15" criticaran la falta de libertades en la isla por iniciativa de España.
El diálogo sólo pudo ser restablecido en diciembre de 2001, y por iniciativa de los europeos que, a diferencia de Estados Unidos, nunca han sido partidarios de un aislamiento total de la isla como mecanismo para lograr mayores garantías democráticas y de respeto a los derechos humanos en Cuba.