El antiecológico reciclaje
En la lógica anquilosada del síndrome de esclusas se inyectó un ingrediente aparentemente banal e inocuo. Se trata del reciclaje de las aguas de esclusaje. Consiste en bombear agua de la cámara baja de las esclusas de vuelta al lago Gatún. Con este mecanismo se podría resolver todo faltante de agua que pudiere exigir el Tercer Juego de Esclusas propuesto y recomendado por la Comisión Tripartita para los estudios del futuro canal interoceánico,
Se sugirió colectar gran parte de las aguas de esclusaje en una extensa laguna en la vertiente del Pacífico y otra en la del Atlántico. Dos bombas de treinta metros cúbicos por segundo (30 M3/seg) bombearían el agua de dichas lagunas de vuelta al lago Gatún o al Corte de Culebra.
Para dar una idea de la magnitud de estas bombas, manifesté que eran 340 veces más potentes que las que bombean el petróleo del puerto de Rodman hasta los tanques de almacenamiento de Arraiján. Indiqué que el petróleo es bombeado por dos bombas -más una de repuesto- instaladas en un palacio de unos 40 metros de largo por 12 de ancho y ocho de altura. Estos palacetes tienen una planta principal, un sótano para tuberías, un mezanine y una grúa de cielo raso para mantenimiento. Las bombas de petróleo descargan dos mil barriles por hora, o sea que pueden descargar ambas un tanquero de cien mil barriles en 24 horas.
El faltante de agua de esclusaje que se pretenderá reciclar sería casi el 40 por ciento del caudal del Chagres. Las bombas serían comparables al complejo de turbinas de la hipotética gran represa de Trinidad. Sería necesario utilizar toda la energía hidroeléctrica que generaría para activarlas.
Sería aconsejable construir la represa Trinidad, que se dice almacenaría el 45 por ciento del caudal del Chagres, que hoy se derrocha por el vertedero de Gatún.
¡Ah! Pero los pontífices del reciclaje pensaron en plantas térmicas que representaban fuga de capitales y combustible importado. ¿Y si el petróleo se acabara a mediados de siglo? ¿Importaríamos carbón de Cerrejón, de nuestra vecina hermana Colombia? ¡Caso resuelto!
Pero los diseñadores del reciclaje pasaron por alto lo más grave. El bombeo salinizaría el lago Gatún. Estos resultados fueron mostrados en diapositivas, durante mi presentación ante el Administrador del Canal y dos colegas ingenieros civiles, en el año 2000. ¿Habrá, tal vez, la Comisión del Canal encontrado la manera de efectuar tan tremendos reciclajes sin producir semejante “ecologicidio”?
Se sugirió colectar gran parte de las aguas de esclusaje en una extensa laguna en la vertiente del Pacífico y otra en la del Atlántico. Dos bombas de treinta metros cúbicos por segundo (30 M3/seg) bombearían el agua de dichas lagunas de vuelta al lago Gatún o al Corte de Culebra.
Para dar una idea de la magnitud de estas bombas, manifesté que eran 340 veces más potentes que las que bombean el petróleo del puerto de Rodman hasta los tanques de almacenamiento de Arraiján. Indiqué que el petróleo es bombeado por dos bombas -más una de repuesto- instaladas en un palacio de unos 40 metros de largo por 12 de ancho y ocho de altura. Estos palacetes tienen una planta principal, un sótano para tuberías, un mezanine y una grúa de cielo raso para mantenimiento. Las bombas de petróleo descargan dos mil barriles por hora, o sea que pueden descargar ambas un tanquero de cien mil barriles en 24 horas.
El faltante de agua de esclusaje que se pretenderá reciclar sería casi el 40 por ciento del caudal del Chagres. Las bombas serían comparables al complejo de turbinas de la hipotética gran represa de Trinidad. Sería necesario utilizar toda la energía hidroeléctrica que generaría para activarlas.
Sería aconsejable construir la represa Trinidad, que se dice almacenaría el 45 por ciento del caudal del Chagres, que hoy se derrocha por el vertedero de Gatún.
¡Ah! Pero los pontífices del reciclaje pensaron en plantas térmicas que representaban fuga de capitales y combustible importado. ¿Y si el petróleo se acabara a mediados de siglo? ¿Importaríamos carbón de Cerrejón, de nuestra vecina hermana Colombia? ¡Caso resuelto!
Pero los diseñadores del reciclaje pasaron por alto lo más grave. El bombeo salinizaría el lago Gatún. Estos resultados fueron mostrados en diapositivas, durante mi presentación ante el Administrador del Canal y dos colegas ingenieros civiles, en el año 2000. ¿Habrá, tal vez, la Comisión del Canal encontrado la manera de efectuar tan tremendos reciclajes sin producir semejante “ecologicidio”?