default

El árbol fatídico del nepotismo


¿En qué orden de fenómenos podríamos ubicar el nepotismo para investigar su esencia? Sin mayores consideraciones, pareciera ser un fenómeno puramente ético. En efecto, el nepotismo es una actitud, es inmoral desde el punto de vista humano y social. Es la actitud de un gobernante que tiene en sus manos la suma de su poder presidencialista y que a pesar de poder orientarlo en un sentido de justicia social (tomando en cuenta el alto porcentaje de desempleo en el país), lo postra devotamente al servicio de "clanes" o sea de parientes y amigos, generalmente incapaces.
Es lástima que los beneficiarios del nepotismo del régimen mireyista no quieran nunca confesar su triste condición moral y se mantengan siempre en la angustia de ponerse un disfraz que los defienda o improvisando argumentos que los justifiquen. En todo caso, el disfrute de los privilegios inmerecidos los coloca en situaciones incómodas frente a las críticas de la opinión pública y de los medios de comunicación.
El nepotismo, pues, situación de excepción y vergonzosa, se ha convertido en el caso general del gobierno mireyista. ¡Y con qué descaro lo defienden los beneficiarios del régimen! ¡Hasta con actitud de decoro, digna, relevante! Es decir, algunos lo festinan oficialmente, y sin el menor sonrojo han convertido en alegría su vergüenza.
El diario El Panamá América, en su edición del 15 y 16 de abril del 2002, informa a la ciudadanía, a propios y extraños, muy bien ilustrado en término de "flora" el estudio investigativo realizado por distinguidos periodistas de ese importante medio de comunicación ("Generalogía del Nepotismo pasa de árbol a bosque" y Nepotismo se extiende por el país").
La comunidad nacional quedó estremecida con la publicación del mencionado estudio investigativo (a propósito, bien pudiera ser considerado como uno de los reportajes más importantes, directamente certero a la conciencia nacional, del año 2002). Abriendo tierra dura, con macana de acero, se ha intentado seguir la proyección subterránea de este árbol fatídico (el nepotismo) de tronco tan lozano y follaje arrogante, de este "matapalo" que de la superficie hacia arriba se mece garboso como si fuera un cedro.
Surge con esto, en el régimen mireyista, por supuesto, la tesis colectivista. Recordemos que el colectivismo es la doctrina que se presta mejor para la adulación de muchos (la mayoría del pueblo panameño) a favor de unos pocos (clanes) a favor de los únicos. La masa es la poda de personalidades significativas para poder seguir uniforme y ciegamente los dictados de los "clanes" en posesión de privilegios que otorga el nepotismo. Es, pues, paradójico, pero es exacto, que la necesidad de beneficiar (económica, política y socialmente) a unas pocas familias (clanes) al máximo conduzca a la tesis colectivista en este régimen nepótico".
El mito de "nuestro compromiso para el cambio" es mito de "la presidenta de los pobres", el mito de las "comisiones presidenciales", el mito de la reactivación económica, el mito de la seguridad jurídica, el mito de la movilización presidencial semanal al interior del país, el mito de las granjas auto sostenibles, el mito de "los diálogos nacionales", el mito del desarrollo social, el mito del uso del Fondo Fiduciario, el ¡mito del orden!, etc. son ladrillos sobre los que hubo de encaramarse la persona menos capaz para gobernar el país, esa precisamente que un momento de convulsión histórico-político, turbada la inteligencia ciudadana, lamentablemente encarnó las esperanzas de una sociedad decepcionada.
Empero, el nepotismo vergonzoso del régimen mireyista, al igual que un río que nace en terreno tan bajo no tiene oportunidad de depurarse y degenera fatalmente en charco. ¡Presidenta: los panameños queremos que en Panamá habite la inteligencia y reine la justicia!
Es decir, cualquier familia o enfermo que acude a un centro de salud u hospital es porque confía en esa entidad destinada a brindar un servicio público. No tiene la intención de incomodar, sino que va en busca de ayuda, por lo que no espera sufrir malos tratos del personal médico, enfermeros o auxiliares. Mucho menos espera presenciar crímenes silenciosos que, en ocasiones suceden, bajo la excusa de que la enfermedad no tiene remedio, cuando sencillamente los enfermos mueren por negligencia médica.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América