El arresto de Pinochet hace diez años
El 17 de octubre de 1998, Pinochet fue detenido en Londres. El ex dictador de Chile entre 1973 y 1990 fue acusado de haber derrocado a una de las democracias americanas más antiguas y haber asesinado y torturado a millares.
Sus 18 meses de arresto en Inglaterra causaron cambios en la política mundial ante derechos humanos. Después del fin de la guerra fría en 1991, Occidente necesitaba desprenderse de su imagen de haber coqueteado con tiranos anticomunistas para legitimar su nueva estrategia de liberalización política y económica global.
Su caso sirvió de ejemplo para la extradición posterior de otros dictadores como Milosevic (Serbia), Taylor (Sierra Leona) y Fujimori (Perú).
Sin embargo, Pinochet no se quedó preso en Reino Unido ni fue extraditado a España donde le pedían. Bush (Estados Unidos) y Thatcher (Inglaterra) presionaron para su liberación y el gobierno laborista británico accedió a ello. Lo paradójico es que Londres o Washington, que antes o después han invadido países para arrestar dictadores (desde Iraq a Panamá), liberaron al que tuvieron en casa.
Todavía hoy Estados Unidos es duro contra regímenes que, aunque fuesen electos, éstos acusan de dictatoriales (como el de Venezuela), pero se calla ante autocracias que le surten de petróleo (como las árabes).