default

El asalto a la AMOACSS


La mayoría de los gobiernos de nuestros países, que se caracterizan por una democracia muy frágil y una cultura política precaria, desearían que se les deje gobernar en paz, que nadie haga olas, que no se les obstaculice la oportunidad que significa ostentar el poder; que al fin y al cabo solamente son cinco años. Para lograr esos propósitos, la historia está llena de los "pactos de recámaras", gracias a los cuales se ha logrado silenciar a partidos políticos, sindicatos, gremios, etc. Si estos pactos no se dan, se recurre a la represión o al desprestigio.
Es difícil olvidar la represión de la pasada dictadura contra partidos, gremios, sindicatos; y luego, la reincorporación de algunos de ellos a la escena nacional con cúpulas dóciles y obedientes a los militares. Hubo, no obstante, grupos gremiales que los desafiaron y enfrentaron: los docentes, los médicos, los pequeños y medianos empresarios, los campesinos, para mencionar los más protagónicos. Entre éstos, la AMOACSS jugó un papel muy importante, que se mantuvo hasta las postrimerías del siglo XX. La AMOACSS cuestionó y enfrentó; pero, tal vez lo más importante, elevó propuestas para mejorar el sistema de atención médica y señaló los pasos por los cuales una administración seria debería transitar para evitar la privatización de la Caja de Seguro Social. Hasta hace poco menos de dos años, AMOACSS y "No a la privatización de la CSS" eran seudónimos. Para fortalecer su prestigio y su posición, la AMOACSS siempre mantuvo su independencia de la administración de la institución. Lamentablemente, la pasada cúpula de AMOACSS rompió con esa tradición y se entregó a la actual administración de la CSS. Los besos y los abrazos iban a continuar con el candidato de esa cúpula en las elecciones de noviembre pasado, pero algo pasó y perdieron. Pero, estos perdedores o irregulares, (como se les llama a los que viven y actúan al margen de la ley), violaron estatutos, desprestigiaron, se han valido de patrañas legales, han sacado del armario a un ex legislador, tránsfuga político y persona vinculado a las esferas de poder, para "apoyar lo hecho por la pasada directiva" y solicitar "que nos olvidemos de los estatutos". Este sujeto, incluso, está financiando actividades de los irregulares. Se ponen de acuerdo hasta para hablar el mismo idioma.
¿Qué es lo qué realmente está sucediendo? Sencillo. La administración de la CSS está empeñada en privatizar la institución. Las agrupaciones que históricamente se han opuesto a esa medida han sido los obreros y la AMOACSS. Muchos sindicatos están silenciados, misma suerte que ocurrió con la pasada cúpula de AMOACSS. "Se está conmigo o no se está". Eso lo dijo Hitler, Stalin y muchos autócratas que empañaron el siglo pasado, pero sus métodos están vigentes. "Tengo una AMOACSS servil y obediente o la desaparezco".
Resulta inverosímil lo que está ocurriendo. Un grupo pierde una elección, irrespeta la decisión mayoritaria, rompe los estatutos, son expulsados por el máximo organismo de decisión que es la Asamblea General y aún las autoridades están hablando de "grupos en pugna", mismo idioma que hablan los jueces.
No tengo la menor duda de que el minúsculo grupo de irregulares tiene todo el apoyo de "despachos superiores". Están actuando con absoluta impunidad. A nadie sorprende el murmullo que corre en los pasillos judiciales de que el Tribunal Superior, a propósito, va a congelar el fallo sobre el registro de los nuevos dignatarios de AMOACSS hasta esperar unas " nuevas elecciones" que los irregulares están convocando. Todo esto se hace para confundir a los ingenuos y para desprestigiar al gremio que va a enfrentar las malsanas intensiones privatizadoras.
Llamo la atención a todos los grupos gremiales y cívicos del país ha que pongan sus barbas en remojo. El precedente es nefasto. La AMOACSS realizó sus elecciones. Hubo una nómina ganadora. Si se concreta el asalto a la AMOACSS, todos están susceptibles de sufrir medidas similares, con lo que se pierde el ejercicio de la democracia y volveremos a un pasado negro que hacía desaparecer las voces rebeldes. A un "Noriegato" sin Noriega.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América