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El BANCONAL y los transportistas


El gerente general del Banco Nacional de Panamá, Bolívar Pariente, ha reiterado su denuncia de semanas atrás, en el sentido de que los transportistas están incumpliendo los pagos que convinieron en la contratación de préstamos por B/.30 millones que les fueron concedidos por la institución de crédito para reparar sus autobuses. Pariente advirtió que el sector transporte es "una burbuja" que en cualquier momento va a reventar, comparando su situación con la de la Caja de Seguro Social.
Una burbuja, es cierto, con la diferencia de que ya estalló. Los usuarios están descontentos, los transportistas también, igual el gobierno y no menos las financieras que, igual que el Banco Nacional, tienen millones de balboas enterrados en vehículos desvalijados en algunos casos y canibalizados en piezas en otros. Financiar la compra de taxis y buses es el negocio más riesgoso del mundo, al menos en Panamá. No hay protección para el inversionista de parte de las autoridades. Los transportistas malapagas evaden con facilidad el pago de sus obligaciones mientras las garantías vehiculares son objeto de abusos inimaginables.
¿Cuánto cuesta renovar la flota de chatarras de buses y taxis que conforma el Sistema Nacional de Transporte Público? Las estimaciones varían entre B/.750 y B/.1500 millones. La suma, en ambos casos, es tan grande que, con toda seguridad, si no se brindan adecuadas garantías a los bancos y financieras no habrá nadie que financie semejante suma. Y quienes piensen que entre el Banco Nacional y la Caja de Ahorros pueden hacerlo, se equivocan. Una sana política de diversificación de sus créditos se los impediría.
¿Cómo brindar tales garantías a los inversionistas? En primer lugar, colocando a cargo de la explotación de las rutas a empresas concesionarias responsables y solventes, que sirvan de garantes. Estas a su vez se asegurarán de contar con un cuerpo de conductores que se comprometan con el pago de su deuda y honren escrupulosamente sus obligaciones.
Las financieras y bancos tendrán triple garantía en respaldo de su acreencia: la personal de la concesionaria y el conductor, el propio vehículo bajo hipoteca o arrendamiento financiero y el certificado de operación o cupo.
Los jueces y la Autoridad de Tránsito, por su parte, darán pleno respaldo legal a los bancos y financieras para que puedan hacer efectivos sus derechos, al tiempo que procuran el respeto escrupuloso de las reglas del tránsito y la responsabilidad que a cada actor del servicio corresponde, esto es, usuarios, transportistas, financieras y gobierno.
¿Cómo llegar allá? El ex presidente Endara acaba de hacer una propuesta interesante, expropiar todos los vehículos de transporte colectivo existentes y encargar el servicio a una corporación nacional de transporte, la que a su vez, lo encargaría posteriormente al Municipio y a cooperativas organizadas, siguiendo el modelo de Bogotá, que ha sido elogiado mundialmente por su efectividad y calidad del servicio.

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