El buen comienzo de Cortizo
"Escoba nueva barre bien" dice el refrán y el nuevo presidente de la Asamblea Legislativa, Laurentino Cortizo Cohen, con sus primeros pasos parece confirmarlo plenamente. Su primera manifestación fue plantear una reducción sustancial al presupuesto del órgano a su cargo. Su último presupuesto fue de B/.41.6 millones, que Cortizo pretende hacer rebajar a B/.36 millones o sea 15%. Esa iniciativa es sorprendente en un país en que cada entidad o su jefatura, procura elevar su presupuesto de gastos cada año, con justificación o sin ella, no importa cómo estén las finanzas del país o del gobierno o las necesidades de otras instituciones oficiales.
Según Cortizo, el presupuesto del Legislativo es excesivo. Ni siquiera jugó, como pudo, a la retórica demagógica. No dijo, por ejemplo, que ese era un justificado sacrificio del organismo para contribuir con la problemática social.
Fuera de eso, fue una jugada políticamente oportuna, considerando que lo más probable es que la Corte Suprema declare en breve la inconstitucionalidad de la disposición del reglamento interno de la Asamblea que prevé para ella un porcentaje fijo del presupuesto nacional y que tal no puede ser inferior al del año previo. El reciente fallo sobre el presupuesto universitario, que se pronuncia en ese sentido, permite anticipar el resultado para el Legislativo.
La segunda postura de Cortizo fue sobre la propuesta de eliminar las partidas circuitales de las que se sirven los legisladores para ejecutar obras en sus circunscripciones y como palanca de reelección. Tales partidas han sido muy cuestionadas por ir contra la naturaleza del Legislativo, puesto que con ellas el organismo asume un papel propio del Ejecutivo.
Cortizo también se manifestó partidario de supervisar estrictamente el uso de las partidas. Y agregó que, aunque favorece su eliminación, debía hacerse igual con las partidas discrecionales de la Presidencia de la República. Y en este aspecto, aunque políticamente comprensible su posición, no lo es en lo jurídico, puesto que la mandataria es la jefa del Ejecutivo, órgano que tiene por función constitucional el administrar fondos públicos, que no es el caso del Legislativo.
Por último, fue loable que Cortizo tomara la iniciativa de visitar a la Presidenta de la República Mireya Moscoso, para ir bajando el nivel de tensión provocada tras la pérdida por el Ejecutivo de su mayoría en el Legislativo. Cortizo reiteró a la mandataria su compromiso de no entorpecer la labor del Ejecutivo y de colaborar con él según lo prescribe la Constitución.
Según Cortizo, el presupuesto del Legislativo es excesivo. Ni siquiera jugó, como pudo, a la retórica demagógica. No dijo, por ejemplo, que ese era un justificado sacrificio del organismo para contribuir con la problemática social.
Fuera de eso, fue una jugada políticamente oportuna, considerando que lo más probable es que la Corte Suprema declare en breve la inconstitucionalidad de la disposición del reglamento interno de la Asamblea que prevé para ella un porcentaje fijo del presupuesto nacional y que tal no puede ser inferior al del año previo. El reciente fallo sobre el presupuesto universitario, que se pronuncia en ese sentido, permite anticipar el resultado para el Legislativo.
La segunda postura de Cortizo fue sobre la propuesta de eliminar las partidas circuitales de las que se sirven los legisladores para ejecutar obras en sus circunscripciones y como palanca de reelección. Tales partidas han sido muy cuestionadas por ir contra la naturaleza del Legislativo, puesto que con ellas el organismo asume un papel propio del Ejecutivo.
Cortizo también se manifestó partidario de supervisar estrictamente el uso de las partidas. Y agregó que, aunque favorece su eliminación, debía hacerse igual con las partidas discrecionales de la Presidencia de la República. Y en este aspecto, aunque políticamente comprensible su posición, no lo es en lo jurídico, puesto que la mandataria es la jefa del Ejecutivo, órgano que tiene por función constitucional el administrar fondos públicos, que no es el caso del Legislativo.
Por último, fue loable que Cortizo tomara la iniciativa de visitar a la Presidenta de la República Mireya Moscoso, para ir bajando el nivel de tensión provocada tras la pérdida por el Ejecutivo de su mayoría en el Legislativo. Cortizo reiteró a la mandataria su compromiso de no entorpecer la labor del Ejecutivo y de colaborar con él según lo prescribe la Constitución.