El cambio en el transporte público
El actual Gobierno ha continuado tratando el transporte público de la ciudad de Panamá como un problema que requiere la intervención de las autoridades nacionales y nada indica que las autoridades de la ciudad vayan a jugar un papel en la aclamada reforma de este importantísimo servicio púbico. Si tomamos en cuenta que cerca de la mitad de la población panameña, la que vive en el área metropolitana, se ve mal servida y hasta amenazada diariamente por las malas prácticas de los transportistas, pareciera que tiene sentido que el mismo Presidente de la República empeñe su palabra en ofrecer una solución duradera. Esa respuesta ha sido la construcción de un metro. Sin embargo, no se ha dicho con toda claridad que el metro, ya sea subterráneo, a ras de tierra, o elevado, o una combinación de las tres modalidades, siempre será una solución parcial y nunca podrá reemplazar totalmente la flota de buses que circula por la ciudad de Panamá, pues todas las ciudades del mundo que cuentan con el veloz y eficiente tren ligero, tienen un sistema de transporte que incluye otras modalidades de circulación terrestre, llámese buses, tranvía, o tren eléctrico. Como siempre seguiremos necesitando rutas de buses que son las que llevarán a las personas a las estaciones del metro, es mejor que el Gobierno proceda de una vez por todas a desmantelar el actual régimen de transporte y establezca un servicio público ordenado con supervisión diaria por órganos estatales. No hay que esperar al metro.