El cambio en la Corte Suprema
No solemos copiar de los países más desarrollados sus mejores prácticas políticas. Por regla general, nos conformamos con hacer las cosas de manera tropical, y buscamos justificar nuestros déficits de decencia y buen gobierno en una misteriosa sustancia que llamamos “nuestra” cultura. Hacemos un llamado a las autoridades de gobierno para que lleven el aire limpio del cambio que pregonan a todos los ámbitos del Estado y que eso incluya el proceso de selección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
Como este año se le vence el periodo a dos de ellos, bueno sería que el Ejecutivo no se limitara a designar a sus preferidos y que la Asamblea no se apresure a colocar el sello de aprobado. Ahora podemos presenciar a través de las cámaras de CNN cómo una reputada jurista seleccionada por el Presidente de EU para servir en el más alto tribunal es cuestionada en audiencias públicas del senado antes de ser ratificada para el cargo. Si la Juez Sotomayor tiene lo que se necesita para ser magistrada de la Corte Suprema, también tiene que tener la fortaleza para enfrentar el examen de los adversarios del Presidente. ¿Nos cuesta mucho introducir estas reglas en Panamá para que de una vez por todas quien logre tan delicada designación cuente con una legitimidad propia y no prestada por el Ejecutivo? ¿Es malo para la justicia panameña que los designados por el Presidente muestren sus capacidades ante el público ciudadano antes de ser ratificados por la Asamblea?