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El cambio que todos debemos hacer


Desde que se conocen los resultados de las elecciones generales del 2 de mayo pasado, es impresionante escuchar lo que cada panameño tiene que decir acerca de los mismos y las expectativas que existen de la labor que debe realizar el presidente electo, independientemente de su equipo de trabajo, ya que se piensa que gobernará solo.
Es como si todos esperaran que Martín traiga debajo del brazo todas y cada una de las recetas que proveerán las soluciones a los múltiples problemas que existen en nuestro país.
Empiezo por señalar que, a pesar de lo que se pueda pensar que son los problemas que aquejan a nuestro Panamá, puedo decirles que otros países corren peor suerte que la nuestra y en grados superlativos; sin embargo, esto no es suficiente saberlo, entenderlo y pensar que por ello somos una nación privilegiada, en realidad lo somos ya que por lo pequeño, más fáciles y sencillas deberían ser las posibles soluciones a los problemas nacionales si todos ponemos de nuestra parte.
Cada cinco años creemos que el nuevo gobierno viene con la varita mágica a solucionar los problemas que tiene Panamá y es esto lo que todos los panameños, sin excepción, pensamos y esperamos; sin embargo, en este caso, aún más, por el amplio mandato que recibió Martín Torrijos Espino en las urnas en mayo.
Soy un convencido de que Martín tiene, al igual que todos los demás presidentes que asumen la más alta magistratura del país, las mejores intenciones y deseos de solventar los problemas más serios, pero también estoy total y completamente seguro que esto no se podrá dar, ni en este quinquenio ni en ningún otro, si todos los nacionales, sin distingo de clase social, raza, nacimiento, sexo, religión o ideas políticas, trabajadores, sindicalistas, líderes empresariales, amas de casa, estudiantes, ejecutivos de empresa, organizaciones religiosas, desempleados y pensionados; en fin todos, no empezamos por hacer un acto de constricción y damos inicio a aceptar quiénes somos cada uno en realidad, y comenzamos a cambiar de actitud, a lo interno de cada uno de nosotros, en base a los más básicos principios de la vida, la naturaleza y, sobre todo, la moral.
Se dice que el más famoso revolucionario que ha existido en 2004 años es Jesucristo, y sin adentrarnos en los aspectos religiosos, podemos todos estar de acuerdo con ello, ya que con su enseñanza hizo que el ser humano mirara hacia su interior y realizara los cambios que debíamos realizar para ser mejores personas. Pues bien, esto es lo que nos toca hacer, ya que de lo contrario jamás podremos ver cambio alguno en Panamá.
No con ello estoy diciendo que no haya crítica, supervisión, seguimiento y todo lo que queramos con miras a que el nuevo gobierno cumpla con su labor como debe ser; a lo que me refiero es que todo lo anterior se haga con aportes constructivos en bien de la nación panameña, y ya será el pueblo y la historia la que se encargará de juzgar el desempeño de la labor realizada por Martín Torrijos Espino y su equipo de gobierno, cuando le toque su turno.
Y, continuando con ese mismo orden de ideas, le tocará a Martín Torrijos y a su equipo de gobierno realizar la labor encomendada sin mirar clase social, raza, nacimiento, sexo, religión o ideas políticas, aunque ello conlleve sanciones de las más severas.
Si no damos el primer paso, decidimos hacer un cambio de actitud todos los días, en beneficio de todos, con una visión de futuro, a mediano y largo plazo, no importará lo que el nuevo presidente y su equipo de trabajo haga por Panamá, y seremos cómplices y culpables de lo que no se pueda hacer en beneficio de todos los panameños, por no querer poner de nuestra parte....más fáciles y sencillas deberían ser las posibles soluciones a los problemas nacionales, si todos ponemos de nuestra parte.

101 años de Panamá América

 
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