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El cambio y los independientes


No podemos pretender un cambio sin rendición inmediata de cuentas. No puede existir tal con pretensión absoluta del poder. No aceptaremos un cambio que involucre negociación con aquellos que ya se han servido de la inocencia popular. Los independientes solicitamos del nuevo Ejecutivo, seamos considerados al ejercer el mismo. No puede ser que pretendan, arnulfistas y molirenas consuetudinarios de siempre, ejercer lo que en su momento desaprovecharon.

Las batallas por un verdadero cambio no van a ser fáciles, nuestro ejecutivo tendrá que jugársela de una vez por todas orientado por la chispa de la verdad. Arnulfistas y molirenas no funcionaron en sus oportunidades correspondientes, ¿o es que de ello queda alguna duda? Además, el cambio propugnó por desechar cada vieja práctica de repartición corrupta. El nuevo gobierno tiene sencillamente que ser efectivo, eficiente y honesto. Tiene necesariamente que repeler cualquier forma de continuismo, sobre todo, los favores políticos que ya exigen.

El sano camino que se tiene es hacerse de los independientes, quienes por la sola naturaleza de su pasado gozan de todo el crédito para servirle al proyecto en lo que verdaderamente conviene al país. Ya todos los oportunistas han tenido su espacio y por lo mismo han logrado catalogarse como tales. No sienta el nuevo presidente que no tiene apoyo o no cuenta con talentos. Los independientes somos más y abundan con capacidad y ánimo de servir a la sociedad y no su pecunio.

Señor Presidente, démosle las gracias a las huestes oportunistas e infórmeles su agradecimiento pues, a cambio, no desaparecieron. Ahora toca a otros gobernar, a quienes ellos temen, a la verdad, la entrega, al CAMBIO que la partidocracia se empeñó tanto en excluir. Piense bien lo que se está haciendo. Involucrar a los chicos de Mireya constituiría una burla al sano sentir de independientes y al propio concepto de cambios. Medite las razones por las que ellos se apegaron al proyecto y no pierda de vista el genio y las consideraciones de los independientes que permaneceremos celosos del proyecto.

Cada cual, en nuestras tímidas democracias, ha podido hacer lo que se le ha venido en ganas desde el poder acumulando privilegios. El continuismo desde Endara hasta Martín pudo demostrar cada impunidad e irresponsabilidad gubernamental que soporta nuestro sistema con cargo al fisco y el desprecio social, ¡no más! Si el cambio ha estado identificado con la lucha contra todo eso, no sería justo darle participación a quienes han servido a tanta corrupción.

Sr. Presidente, escuche al pueblo, trabaje independiente; permítanos hoy dirigir con auditoría constante y no deje que los intereses partidistas y mediocres del eterno pasado pretendan infiltrarse en el proyecto elaborado por el bien de nuestra posteridad. No tenga temores ni actúe en lo mínimo como un estratega ni político común porque todos ellos se equivocan y robaron. Sea usted mismo, siga la ruta que lo llevó al poder, quizás el excentricismo que los mediocres critican y verá lo fácil que será gobernar sirviendo a todos por igual.

101 años de Panamá América

 
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