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El Canal de Panamá no está seguro


El general Omar Torrijos una vez dijo "el Canal es indefendible". Mientras corro por la calzada que bordea la entrada pacífica del Canal de Panamá, comprendo cuán vulnerable es a un ataque terrorista la vía acuática más importante del mundo. Sea por tierra, aire o mar, el Canal es susceptible a un ataque terrorista en cualquier momento. Tal como presenciamos tristemente el 11 de septiembre, aún el país más poderoso del mundo no puede contener la ira de homicidas sectarios determinados a perder sus vidas, y las de gente inocente, por un fanatismo.
El 22 de septiembre, durante una reunión especial de ministros de Relaciones Exteriores convocada por la Organización de Estados Americanos, el canciller panameño respaldó la guerra contra el terrorismo que sostiene Estados Unidos al votar a favor de una resolución de condena a los actos terroristas. Varios líderes políticos panameños que querían permanecer "neutrales" refutaron su apoyo. La renuencia de esos políticos a brindar su apoyo a Estados Unidos provenía de sus preocupaciones sobre futuros ataques terroristas en represalia, refiriéndose a la neutralidad panameña en la guerra contra las guerrillas y las drogas de Colombia como el "modus operandi" adecuado.
No obstante, debe hacerse una distinción entre los grupos terroristas como los apoyados y abrigados por el Talibán, y las narcoguerrillas colombianas. Las guerrillas colombianas luchan por compensaciones domésticas, tales como territorio; mientras que los grupos terroristas como la organización de bin Laden, Al Qaeda, funcionan con un odio ciego. Al Qaeda no entiende la neutralidad; o estás con ellos o en su contra. Si a los barcos de Estados Unidos se les permite atravesar libremente las 50 millas del Canal de Panamá, entonces el Canal es un objetivo potencialmente valioso.
El Canal se compone de tres juegos de esclusas que funcionan como elevadores acuáticos, subiendo los barcos a 26 metros por encima del nivel del mar, desde donde viajan hacia el otro lado del istmo de Panamá y luego son bajados, al nivel del mar, por otro juego de esclusas. Un elaborado plan de ataque terrorista no es necesario para inhabilitar el Canal durante varios años. Solamente con atascar las compuertas de una vía, en posición abierta, el Canal de Panamá podría perder toda el agua de sus lagos en un par de días. Una forma más perturbadora de incapacitar o destruir esta vía podría incluir algún tipo de ataque nuclear o biológico.
No hace mucho tiempo, el Pacific Swan, un carguero de bandera británica, atravesó el Canal transportando contenedores de desechos nucleares "ultra peligrosos". De acuerdo con el Instituto de Control Nuclear, ubicado en Washington, DC, de haberse hundido el barco en el Canal, se hubiera convertido en un armatoste altamente radioactivo. La estela radioactiva resultante de un ataque como ese, podría causar una gran mortandad. También podría causar muertes por cáncer entre el personal que trabaja en el Canal y las personas que habitan en sus inmediaciones, a la vez haciendo al Canal inoperable y a las áreas adyacentes inhabitables por una gran cantidad de tiempo.
Luego de los ataques terroristas en Nueva York y Washington, DC, la Autoridad del Canal de Panamá anunció que la vía interoceánica había reforzado sus mecanismos internos de seguridad y que estaba trabajando, en coordinación con los organismos de seguridad del gobierno, en respuesta a los actos terroristas sufridos por Estados Unidos. A corto plazo, la seguridad alrededor del Canal se ha intensificado, pero permanece desorganizada, mientras que no ha sido diseñada una estrategia real ni se han asignado fondos para el compromiso a largo plazo de afianzar su seguridad.
Debido a su gran tamaño, el Canal de Panamá no puede ser defendido en su totalidad contra un ataque terrorista. Sin embargo, se puede prevenir un ataque mediante el acopio proactivo de información de inteligencia en cooperación con la comunidad internacional, al igual que prohibir que deshechos nucleares sean transportados por el Canal.
Los actos cobardes del 11 de septiembre ocurrieron dentro de Estados Unidos, enviando una señal clara de que ningún país es invulnerable a un ataque terrorista. El año pasado el Canal pasó a ser responsabilidad de Panamá y como tal, el gobierno debe hacer todo lo que esté a su alcance para asegurar y defender su seguridad.

101 años de Panamá América

 
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