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El Canal es primero


Hace algunos días escribimos un artículo en El Panamá América titulado: "Mantengamos la buena imagen del Canal", con el mejor interés de que ese patrimonio de todos los panameños, de gran utilidad para el mundo entero, cumpla su importante función alejado de todo interés político, partidista, de ambiciones personales y de conflictos laborales que podrían hacer mucho daño al manejo eficiente de esta obra internacional. Y es que el Canal de Panamá debe estar libre de todas estas situaciones para su prestigio y éxito futuro, para que podamos afirmar con toda satisfacción, que los panameños somos capaces de administrar y manejarlo con toda eficiencia obteniendo, de esa manera, la confianza y el crédito de todos los usuarios que contribuyen para que esta vía interoceánica, siga adelante para beneficio de la navegación mundial.
Protestas como las ocurridas el 10 de agosto, en donde los trabajadores (gremios laborales del Canal) retaron al administrador Alberto Alemán Zubieta a un debate público para demostrarle que los directivos de la Autoridad del Canal de Panamá han violado los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de libertad sindical, no contribuyen, de manera alguna, a mantener una buena relación de trabajo entre los responsables de la marcha del Canal.
Manifiestan los gremios laborales que la Autoridad del Canal de Panamá desconoció las convenciones colectivas vigentes en lo relativo a los derechos que ciertos trabajadores tienen en las mismas, pretendiendo, unilateralmente, convertirlos en trabajadores de confianza, sin seguir los procedimientos establecidos para efectuar el cambio. Igualmente rechazaron las recientes declaraciones de la gerente de la Dirección de Recursos Humanos, Ana de Chiquilani, quien expresó que las protestas no son mecanismos adecuados para resolver problemas, porque elevar asuntos de la Autoridad del Canal de Panamá a una tribuna pública es buscar un protagonismo por intereses políticos y personales. Igualmente acusaron a la PAC de querer ocultar situaciones internas de la vía interoceánica. "Parece ser la finalidad de la administración que los representantes sindicales no podamos cumplir nuestra misión de servir de ojos y oídos de los 2.8 millones de accionistas del Canal de Panamá".
Frente a tan delicada situación, conviene que todos y cada uno de los que prestan servicios en el Canal de Panamá aporten la mejor cuota de comprensión de análisis y estudio del problema planteado para que las demandas de los trabajadores que representan un sector de gran importancia para la buena marcha y éxito de la vía, sean debidamente atendidas y resueltas dentro de un ambiente de cordialidad, justicia social, libertad y democracia. El pueblo tiene los ojos puestos en el Canal y demanda, como accionistas mayor de esta empresa, que problemas de esta índole sean resueltos, pues de lo contrario, irán constituyendo un obstáculo para las buenas relaciones laborales futuras, lo que es muy perjudicial para el eficiente funcionamiento de la vía interoceánica.

101 años de Panamá América

 
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