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El Canal: Hacia un debate nacional (II)


El 4 de junio de 2003, cuando se inició en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa el primer debate del Presupuesto de la Autoridad del Canal de Panamá, para la vigencia fiscal del 1o de octubre de 2003 al 30 de septiembre de 2004, el legislador Jacobo Salas, actual presidente del Órgano Legislativo, hizo serios planteamientos dignos de ser considerados en un debate nacional sobre el presente y el futuro del Canal de Panamá.
El legislador Salas le pidió al Presidente de la Comisión que se dedicara el tiempo necesario para que los funcionarios de la Administración respondieran a las preguntas que se formularan sobre el Presupuesto aduciendo que en el mismo "hay gastos enormes" que exigen explicación. Por ejemplo, aquí se habla -refiriéndose al Administrador Alberto Alemán Zubieta- que se esta dando al Estado B/.128 millones. El INTEL -agregó- le daba en un año B/.125 millones y se nos permitía el derecho de preguntarle al INTEL uno por uno en cada renglón cuánto era lo que se gastaba. Todos -señaló Salas- tenemos el derecho de hacer preguntas y que se nos contesten, sin que haya nada oculto. Que nos contesten "por qué hay aumentos en un lugar y por que hay menos empleos?".
El intercambio de preguntas y respuestas entre Salas y Alemán Zubieta es aleccionador. Aunque las que reproducimos a continuación no agotan los temas planteados, sí constituyen elementos de juicio que permitirán a nuestros lectores sentar sus propias conclusiones:
Salas: "Ustedes le vendieron energía a Elektra Noreste violando el concepto de ley que existe ahora mismo y no le permite a ustedes entrar en una posición de venta de energía a las generadoras o las distribuidoras y con ese punto de vista me gustaría que me dijeran si es legal, según sus abogados, el que ustedes entren a participar en los concursos o licitaciones de venta de energía eléctrica a las distribuidoras en Panamá?".
Alemán Zubieta: "Con respecto a la venta de energía eléctrica el Ente Regulador de los Servicios Públicos definió, y nos lo hizo saber, que tenemos todos los elementos legales para participar en las licitaciones de energía eléctrica. La Autoridad del Canal de Panamá ha estado participando en lo que se llama el mercado secundario originalmente ocasional y el Ente en una serie de consultas que se le han hecho y le permiten a la Autoridad del Canal de Panamá dentro de las leyes del país entrar en la venta de energía en potencia y es en la que hemos estado entrando y que ha ayudado también a bajar el costo de energía del país".
Salas: "Cuándo usted mencionó que se está estudiando la Cuenca Occidental del problema hídrico, que no se ha tomado ninguna decisión. Entonces por qué ustedes han pedido una concesión para tres hidroeléctricas en estos sectores?."
Alemán Zubieta: "La Autoridad del Canal de Panamá no ha pedido ninguna concesión para hidroeléctricas en el sector, el área de la Cuenca Hidrográfica del Canal. Lo que se le ha solicitado al Ente es casualmente que no dé concesiones sobre desarrollos hidroeléctricos en esa área....".
Salas: "Señor Presidente, quiero que conste en acta y se me entregue una copia porque en la Asamblea Legislativa el Ente Regulador nos presentó un documento de cuantas concesiones se habían otorgado y están otorgadas tres concesiones hidroeléctricas por 20 megavatios a la ACP. Yo le agradezco que me haya dicho y me haya contestado en esa forma, porque entonces el Ente Regulador está mintiéndole a la Asamblea Legislativa y al país, cuando dice que le ha entregado 3 concesiones a la Autoridad del Canal de Panamá. Tres concesiones que en el modo de pensar y con la contestación son totalmente ilegales porque violan la Ley que regula la energía eléctrica en el país".
Alemán Zubieta: "Me comunica el Ing. Benítez, que es el Jefe de la División de Ingeniería, que ciertamente sí la ACP solicitó al Ente Regulador las concesiones en área de Río Indio y de Coclé del Norte para garantizar de que no se dieran concesiones a terceras personas y que efectivamente el Ente Regulador otorgó concesiones a la ACP. Así que ciertamente yo estaba equivocado en la respuesta original que dije."
A la luz de los conceptos que he expresado anteriormente sobre la Administración del Canal y sobre la modernización de la vía acuática, puede apreciarse que no estoy de acuerdo con los que están inclinados a creer que un régimen de hermetismo favorece la eficacia, la rentabilidad y la estabilidad en las operaciones del Canal, que no deben sustraerse de una escrupulosa fiscalización, a cuyos mecanismos me propongo referirme próximamente.
A través de la experiencia acumulada, a lo largo de mi vida, me he afirmado en la convicción de que así como el progreso económico se dificulta si falta una fuerza de trabajo calificada, la estabilidad de toda empresa depende de una buena información fidedigna que fluya sin cortapisas hacia los actores naturales de esa empresa. Y el pueblo panameño es un actor natural de la empresa que es el Canal.
Todos los panameños y las panameñas nos sentimos orgullosos cada vez que se señala que bajo la administración panameña el Canal funciona mejor que nunca. Pero a medida que ha pasado el tiempo, se ha ido afirmando una cultura de la excepción en la administración del Canal y empieza a notarse que el pueblo panameño sufre cierto desencanto porque se siente marginalizado.
Creo que no aventuro nada si afirmo que se equivocan quienes piensan que ese desencanto se debe a la ignorancia pura y simple en la que el común de la gente se encuentra acerca de las cuestiones del Canal. Se equivocan quienes piensan que esa ignorancia sólo puede ser remediada a punta de una publicidad subliminal, reducida, que trata de persuadir al público de que en el Canal "todo va bien, todo va bien", y todo irá bien si los dejamos hacer sin fiscalización y sin controles.
Todos estamos satisfechos del nivel de competencia profesional y técnica de los responsables de la Administración del Canal. Estamos asimismo persuadidos de que por muy extraordinarias, o por muy específicas que sean las tareas que deben cumplir esos responsables, el cumplimiento de esas tareas no permite la alquimia de superar ciertas características innatas a los seres humanos.
Sólo a través de la rendición de cuentas, los responsables de la administración del Canal podrán convencer al pueblo de que esa administración se hace sirviendo a los intereses nacionales. Sólo a través de la rendición de cuentas los responsables de la administración del Canal convencerán al pueblo de que el desencanto que empieza a ganar los espíritus no tiene razón de ser y de que el triunfo del hermetismo sobre la claridad ha sido solamente una contingencia, un dato intrascendente.
El lenguaje publicitario me parece inadecuado para convencer al pueblo panameño de la bondad intrínseca de las acciones que emprenderán los responsables del Canal, del eficiente desempeño y del buen manejo financiero. El único lenguaje que establecerá la confianza es el lenguaje de la verdad y del valor civil.
La Administración del Canal goza de ciertas excepciones entre las cuales está la de no necesitar el control previo de la Contraloría General para su gestión financiera aunque no esté exenta del control posterior. El objetivo de mantener la Administración del Canal protegida de los vaivenes políticos determinó que se le acordara un régimen especial.
Pero no hay duda de que la República debe ejercer un control efectivo sobre la gestión financiera de la Administración del Canal. Es obvio que la especificidad que tiene la Administración del Canal tiene sus fundamentos.
Creo que la aceptación por el pueblo panameño de esa especificidad, tanto en el plano jurídico como en el plano práctico, se explica porque después de tanto luchar y sufrir por la causa del Canal, todos los panameños y panameñas consideran al Canal como un patrimonio común, que la jerarquía constitucional ha elevado al rango de patrimonio inalienable de la nación panameña.

101 años de Panamá América

 
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