El Canal: nuestra marca país
LEYENDO los tantos innovadores conceptos que el periodista argentino Andrés Oppenheimer nos brinda en su libro "Cuentos Chinos" (Editorial Sudamericana, 2005) nos encontramos con uno que llama la atención: el de la marca país. Algo, en su idiosincrasia, en su historia, que apenas se menciona se vincula con un país determinado. Pocos países tienen eso. Los franceses con la Torre Eiffel; los norteamericanos con la Estatua de la Libertad; los mexicanos con el tequila y el mariachi; los egipcios con sus milenarias pirámides. Esas marcas países también se logran a través de lo que Oppenheimer llama "marcas comunitarias", como es el caso de la Comunidad Europea y que benefician a nuevos integrantes de esta unión, caso de Polonia y la República Checa, porque al entrar a tan exclusivo club significa que hay que cumplir reglas jurídicas, económicas y de buen comportamiento ético, lo cual los hace atractivos para quienes allí quieren invertir.
Panamá, a diferencia de muchos países, también tiene su marca país, su icono, su distintivo: el Canal de Panamá. Costa Rica puede tener muchas cosas que nosotros tenemos, como lo serán sus selvas, sus paisajes, su ecoturismo, sus playas. Sin embargo, tenemos algo que nadie tiene y que, al solo mencionarlo, nos caracteriza como únicos en el mundo: el Canal que une al Pacífico con el Atlántico.
Panamá, si bien con un Canal desde 1914, tras más de 25 años de construcción por franceses y norteamericanos, se conoció en el mundo como el canal ubicado en nuestras entrañas, pero que fue construido gracias al ingenio y visión de los Estados Unidos. Estaba aquí pero no era nuestro; ni de panameños blancos ni de negros; menos de éstos últimos con aquello del "gold roll" y el "silver roll". El ente Panama Canal Company fue por 63 años muestra de la capacidad y eficiencia de los señores del Norte. En el mundo ni siquiera se sabía si había panameños dentro de la administración de tan especial joya de la ingeniería moderna. Todo el mérito de la administración canalera se lo llevaban otros, aunque en gran parte nos pertenecía también a nosotros.
Ese mito se empieza a desvanecer por completo desde que los panameños asumimos el control absoluto el 31 de diciembre de 1999 y en donde quienes han servido como Administradores o Sub-Administradores de la vía, como Fernando Manfredo, Gilberto Guardia, Alberto Alemán Zubieta y Ricaurte Vásquez, le han podido decir con sus ejecutorias a los usuarios de la vía interoceánica: El Canal es nuestro y lo estamos administrando mejor que antes.
Esa marca país que nos da el Canal se refleja en una administración calificada, con el mejor recurso humano disponible, con la mayor eficiencia en el uso de sus recursos, con la más excelente relación con sus usuarios en la atención de sus quejas y reclamos, sin favoritismos ni padrinazgos. De compartir todos lo anterior; porque no transmitir al resto de la sociedad panameña esos valores que nos da nuestra marca país: el Canal de Panamá. Lo tenemos ya. Dejó de ser un enclave extranjero clavado dentro de nuestro corazón. ¿Por qué entonces no contagiar de sus virtudes al resto de la Administración Pública Panameña? ¿Por qué no podemos tener Órganos del Estado con virtudes similares?
Sin ser un soñador, creo que lo podemos lograr. Lo han hecho otros; Oppenheimer nos habla de países con políticos corruptos como Polonia, que gracias a su incorporación a la Unión Europea, se han visto obligados a cambiar porque si no el tren del progreso los dejaba atrás. ¿Podremos nosotros? Creo que sí, aunque la labor no será fácil porque hay muchas sanguijuelas pegadas al cuerpo del Estado, que sólo quieren vivir de él, sin darse cuenta, de que al exterminarlas, todos, sin exclusión, podremos aspirar a una vida mejor.
gcochez@cableonda.net
Arsenio Censión, del taller Auto Acces, afirma que, en los últimos meses, muchas personas están llegando a poner el papel ahumado, debido a que en Panamá el clima es tropical y el sol es muy fuerte.
Censión, conocido por todos como Shacen, les recomienda a los clientes el papel dependiendo del presupuesto que la persona tenga para invertir en su carro.
Los papeles que más se recomiendan son los que tienen una duración de 5 a 7 años, mejor conocidos como los de "garantizados de por vida", que tienen fibra de metal.
Este tipo de papel es uno de los mejores, no sólo por el precio, sino, por la protección que puede brindar al mismo interior del auto, ya que el sol puede cuartear el tablero del auto o deteriorar los asientos, comenta Shacen.
Por su parte, Javier Santizo, de Santizo Decorations, aseveró que durante este verano las personas han preferido ponerle papel ahumado a sus autos, porque el calor que se siente en las calles es insoportable.
Santizo agrega que, al colocar el papel ahumado, el dueño del carro se beneficia de muchas formas. Una de ellas es con el ahorro de combustible.
"Si un carro tiene los vidrios ahumados, el aire acondicionado se conserva más y por ende la persona gasta menos combustible que una que tiene los vidrios sin protección", indicó.
Los precios para colocar el papel ahumado pueden variar, dependiendo de las micras o grosor del papel ahumado que se desee colocar.
Santizo menciona que, mientras mayor sea el grosor del papel ahumado el cliente se beneficia más, porque a parte de tener mejor protección, al momento de un robo el vidrio del auto no se rompe tan fácilmente.
El precio de la colocación de un papel ahumado de calidad va desde los 100 dólares en adelante. Por lo general este precio incluye una garantía de mano de obra del lugar donde fue colocado el terminado en su auto.
Panamá, a diferencia de muchos países, también tiene su marca país, su icono, su distintivo: el Canal de Panamá. Costa Rica puede tener muchas cosas que nosotros tenemos, como lo serán sus selvas, sus paisajes, su ecoturismo, sus playas. Sin embargo, tenemos algo que nadie tiene y que, al solo mencionarlo, nos caracteriza como únicos en el mundo: el Canal que une al Pacífico con el Atlántico.
Panamá, si bien con un Canal desde 1914, tras más de 25 años de construcción por franceses y norteamericanos, se conoció en el mundo como el canal ubicado en nuestras entrañas, pero que fue construido gracias al ingenio y visión de los Estados Unidos. Estaba aquí pero no era nuestro; ni de panameños blancos ni de negros; menos de éstos últimos con aquello del "gold roll" y el "silver roll". El ente Panama Canal Company fue por 63 años muestra de la capacidad y eficiencia de los señores del Norte. En el mundo ni siquiera se sabía si había panameños dentro de la administración de tan especial joya de la ingeniería moderna. Todo el mérito de la administración canalera se lo llevaban otros, aunque en gran parte nos pertenecía también a nosotros.
Ese mito se empieza a desvanecer por completo desde que los panameños asumimos el control absoluto el 31 de diciembre de 1999 y en donde quienes han servido como Administradores o Sub-Administradores de la vía, como Fernando Manfredo, Gilberto Guardia, Alberto Alemán Zubieta y Ricaurte Vásquez, le han podido decir con sus ejecutorias a los usuarios de la vía interoceánica: El Canal es nuestro y lo estamos administrando mejor que antes.
Esa marca país que nos da el Canal se refleja en una administración calificada, con el mejor recurso humano disponible, con la mayor eficiencia en el uso de sus recursos, con la más excelente relación con sus usuarios en la atención de sus quejas y reclamos, sin favoritismos ni padrinazgos. De compartir todos lo anterior; porque no transmitir al resto de la sociedad panameña esos valores que nos da nuestra marca país: el Canal de Panamá. Lo tenemos ya. Dejó de ser un enclave extranjero clavado dentro de nuestro corazón. ¿Por qué entonces no contagiar de sus virtudes al resto de la Administración Pública Panameña? ¿Por qué no podemos tener Órganos del Estado con virtudes similares?
Sin ser un soñador, creo que lo podemos lograr. Lo han hecho otros; Oppenheimer nos habla de países con políticos corruptos como Polonia, que gracias a su incorporación a la Unión Europea, se han visto obligados a cambiar porque si no el tren del progreso los dejaba atrás. ¿Podremos nosotros? Creo que sí, aunque la labor no será fácil porque hay muchas sanguijuelas pegadas al cuerpo del Estado, que sólo quieren vivir de él, sin darse cuenta, de que al exterminarlas, todos, sin exclusión, podremos aspirar a una vida mejor.
gcochez@cableonda.net
Arsenio Censión, del taller Auto Acces, afirma que, en los últimos meses, muchas personas están llegando a poner el papel ahumado, debido a que en Panamá el clima es tropical y el sol es muy fuerte.
Censión, conocido por todos como Shacen, les recomienda a los clientes el papel dependiendo del presupuesto que la persona tenga para invertir en su carro.
Los papeles que más se recomiendan son los que tienen una duración de 5 a 7 años, mejor conocidos como los de "garantizados de por vida", que tienen fibra de metal.
Este tipo de papel es uno de los mejores, no sólo por el precio, sino, por la protección que puede brindar al mismo interior del auto, ya que el sol puede cuartear el tablero del auto o deteriorar los asientos, comenta Shacen.
Por su parte, Javier Santizo, de Santizo Decorations, aseveró que durante este verano las personas han preferido ponerle papel ahumado a sus autos, porque el calor que se siente en las calles es insoportable.
Santizo agrega que, al colocar el papel ahumado, el dueño del carro se beneficia de muchas formas. Una de ellas es con el ahorro de combustible.
"Si un carro tiene los vidrios ahumados, el aire acondicionado se conserva más y por ende la persona gasta menos combustible que una que tiene los vidrios sin protección", indicó.
Los precios para colocar el papel ahumado pueden variar, dependiendo de las micras o grosor del papel ahumado que se desee colocar.
Santizo menciona que, mientras mayor sea el grosor del papel ahumado el cliente se beneficia más, porque a parte de tener mejor protección, al momento de un robo el vidrio del auto no se rompe tan fácilmente.
El precio de la colocación de un papel ahumado de calidad va desde los 100 dólares en adelante. Por lo general este precio incluye una garantía de mano de obra del lugar donde fue colocado el terminado en su auto.