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El Canal: Oportunidad o Crisis


En CADE ‘87, celebrado en abril de ese año, cuyo tema de fondo fue “El Canal en Manos Panameñas: Oportunidad o Crisis”, el jurista y político Gilberto Arias Guardia dictó una conferencia intitulada “Alternativas para la Administración del Canal de Panamá: Perspectivas del rol de la Empresa Privada en la Administración del Complejo Canalero”. Pocos lo reconocieron en ese momento, pero la interlocución resultó ser el primer pincelazo de lo que se convertiría en un régimen jurídico constitucional y legal especial que garantiza la administración y operación del Canal de Panamá a partir de su reversión el 31 de diciembre de 1999.
Consciente que es “mucho más difícil conservar, bienes ya adquiridos, que el proceso mismo de adquirirlos”, el Dr. Arias afirmó que el Canal en manos panameñas sería una “extraordinaria oportunidad” siempre que “los panameños logren los medios para dedicar sus mejores brazos, sus más elocuentes talentos, sus más eminentes profesionales, y sus más eficaces administradores, para que se dediquen a la complejísima labor de administrar eficientemente el Canal de Panamá.” Pero con igual convicción y vehemencia concluyó que de no lograrse lo anterior podría crear una “profundísima crisis que puede arrasar con la República y con el esfuerzo de cuatro generaciones dedicadas a lograr la plena jurisdicción del Canal de Panamá.”
Con claridad demostró que los “esquemas administrativos usuales” y los “modelos arcaicos”, como lo son entidades autónomas y entidades ministeriales, no ofrecían los elementos necesarios, toda vez que la experiencia indicaba que a la postre se habían convertido en meras “extensiones” del gobierno central. Reconociendo para entonces que el comunismo y la estatización estaban en “franca retirada”, que no se podía privatizar la propiedad canalera, y que teníamos “que programar para el futuro con lo nuevo, con lo exitoso; no con lo viejo ni con lo fracasado”, sostuvo que sí podíamos y debíamos privatizar “la administración del complejo canalero.” Justificó lo que describió como una “novedosa propuesta” en que el Canal no era un servicio social sino una actividad “totalmente comercial y técnica que depende directamente de los resortes económicos, muchos de los cuales están completamente fuera de nuestro control.”
Aterrizó su exposición proponiendo la creación de “una entidad autónoma del Estado mediante la Reforma Constitucional, que denominó, “Autoridad del Canal, para darle un nombre” y aportó grandes conceptos para su integración, la mayoría de los cuales se encuentra hoy incorporado al Título XIV de la Constitución Nacional. Van poco más de tres años y medio que el Canal de Panamá está en manos de los panameños y hasta el momento la “verdadera” autonomía anhelada por el Dr. Arias, ha sido respetada.
La administración del Canal, integrada conforme lo establece la Constitución y que previó el Dr. Arias, se apresta ahora a lanzar lo que será la mayor obra en la historia del país, que es la ampliación del Canal de Panamá, de manera que se garantice su vigencia en el comercio internacional por al menos tres generaciones más. Allí veremos si esa autonomía será verdadera y si los gobernantes de turno, políticos como son, podrán resistir la tentación de contaminar el proceso con su injerencia.
El país entero debe mantenerse alerta.

101 años de Panamá América

 
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