El canal visto por Harmodio Arias
Acabo de recibir, como generoso obsequio de Pascuas, la obra del Dr. Harmodio Arias titulada "El Canal de Panamá", segunda edición recién publicada, con un Prólogo del Dr. Jorge E. Illueca y una "Introducción necesaria", signada por Doña Rosario Arias de Galindo, quien con esta publicación sirve por partida doble al país y a la memoria de su ilustre padre, sin duda alguna, con Belisario Porras, los dos más egregios estadistas panameñas del siglo XX.
La obra fue publicada inicialmente en inglés, en 1911 y en 1957 el esfuerzo tesonero del distinguido abogado y profesor universitario Dr. Diógenes Arosemena, logró culminar su traducción al español y su primera edición en este idioma. Desde entonces, el denso estudio elaborado por el Dr. Arias sobre los aspectos jurídicointernacionales de nuestro Canal, es obra de cabecera de todo estudioso panameño, que ahora, en su segunda edición, queda como libro asequible a un público más extenso.
La biografía de los seres humanos y la historia de cada pueblo permiten referirse al rasgo común de una especie de eternidad genética, que si bien en la persona individual es biológicamente ininterrumpida, en los pueblos y naciones describe ciertas censuras epocales, cuando ellos entran en verdadera y no aparente decadencia. Mas para plazos relativamente cortos, de varios siglos, por ejemplo, bien puede admitirse sin discusión esa continuidad de las naciones, alumbrada por la propia conciencia en torno a su ser nacional.
En Panamá, lo que llamamos al ser nacional hunde sus raíces en la colonia española; las continúa a todo lo largo del siglo XIX, con esfuerzos subterráneos y salidas históricas a la superficie, para culminar el 3 de noviembre de 1903, con todas sus luces y sombras, más las primeras que éstas, tanto en cantidad como en esencia.
A despertar la atención a la conciencia panameña de las dos primeras décadas de la República estuvo dirigido el trabajo del Dr. Arias sobre el Canal, porque en esa obra todo panameño encuentra y encontrará una docta exposición sobre los ángulos jurídicos y políticointernacionales que deben tenerse en cuenta, para encuadrar debidamente el funcionamiento del Canal. Por ello, la obra a que nos venimos refiriendo, que tiene un mérito permanente por su contenido analítico de problemas que perdurarán mientras exista y funcione el Canal, también renueva periódicamente su actualidad, cada vez que algún aspecto de cualquiera de esos problemas se replantea en el marco de las relaciones panameñonorteamericanas.
El Dr. Illueca ha señalado en su prólogo las conclusiones del Dr. Arias, en torno a la real y categórica neutralidad que ya desde principios de siglo constituía una de las columnas jurídicas de funcionamiento del Canal. Esa tesis no la debilita siquiera el Tratado de Bunau Varilla, porque en el mismo se hizo constar que "el Canal una vez construido, y su entradas, serán neutrales a perpetuidad".
Después de su largo recorrido, confrontando normas de diversos Tratados, el Dr. Arias alcanza la conclusión fundamental que reproducimos en seguida: "La verdad escueta es que cuando la República negoció la Convención referida (la Bunau VarillaHay, en 1903) fue en el entendimiento de que el Canal estaría a salvo de hostilidades, aun en el caso de una guerra en que los Estados Unidos fuera parte". Citamos estas breves y profundas líneas, para corroborar la actualidad de esta obra, pues ellas condenan inequívocamente la negociación que se informa como terminada sobre la continuidad del uso gratuito de Howard, de Rodman, de Isla Galeta, de parte de Corozal, etc., conforme a los designios de Estados Unidos y la complicidad incalificable del actual Gobierno panameño, al darse finalmente tan exagerada y vergonzosa regresión, en nuestras relaciones con Norteamérica.
Como expresamos al comienzo, la segunda edición española de esta obra es un gran y oportuno acierto patriótico de los editores, a quienes felicitamos entusiastamente.
La obra fue publicada inicialmente en inglés, en 1911 y en 1957 el esfuerzo tesonero del distinguido abogado y profesor universitario Dr. Diógenes Arosemena, logró culminar su traducción al español y su primera edición en este idioma. Desde entonces, el denso estudio elaborado por el Dr. Arias sobre los aspectos jurídicointernacionales de nuestro Canal, es obra de cabecera de todo estudioso panameño, que ahora, en su segunda edición, queda como libro asequible a un público más extenso.
La biografía de los seres humanos y la historia de cada pueblo permiten referirse al rasgo común de una especie de eternidad genética, que si bien en la persona individual es biológicamente ininterrumpida, en los pueblos y naciones describe ciertas censuras epocales, cuando ellos entran en verdadera y no aparente decadencia. Mas para plazos relativamente cortos, de varios siglos, por ejemplo, bien puede admitirse sin discusión esa continuidad de las naciones, alumbrada por la propia conciencia en torno a su ser nacional.
En Panamá, lo que llamamos al ser nacional hunde sus raíces en la colonia española; las continúa a todo lo largo del siglo XIX, con esfuerzos subterráneos y salidas históricas a la superficie, para culminar el 3 de noviembre de 1903, con todas sus luces y sombras, más las primeras que éstas, tanto en cantidad como en esencia.
A despertar la atención a la conciencia panameña de las dos primeras décadas de la República estuvo dirigido el trabajo del Dr. Arias sobre el Canal, porque en esa obra todo panameño encuentra y encontrará una docta exposición sobre los ángulos jurídicos y políticointernacionales que deben tenerse en cuenta, para encuadrar debidamente el funcionamiento del Canal. Por ello, la obra a que nos venimos refiriendo, que tiene un mérito permanente por su contenido analítico de problemas que perdurarán mientras exista y funcione el Canal, también renueva periódicamente su actualidad, cada vez que algún aspecto de cualquiera de esos problemas se replantea en el marco de las relaciones panameñonorteamericanas.
El Dr. Illueca ha señalado en su prólogo las conclusiones del Dr. Arias, en torno a la real y categórica neutralidad que ya desde principios de siglo constituía una de las columnas jurídicas de funcionamiento del Canal. Esa tesis no la debilita siquiera el Tratado de Bunau Varilla, porque en el mismo se hizo constar que "el Canal una vez construido, y su entradas, serán neutrales a perpetuidad".
Después de su largo recorrido, confrontando normas de diversos Tratados, el Dr. Arias alcanza la conclusión fundamental que reproducimos en seguida: "La verdad escueta es que cuando la República negoció la Convención referida (la Bunau VarillaHay, en 1903) fue en el entendimiento de que el Canal estaría a salvo de hostilidades, aun en el caso de una guerra en que los Estados Unidos fuera parte". Citamos estas breves y profundas líneas, para corroborar la actualidad de esta obra, pues ellas condenan inequívocamente la negociación que se informa como terminada sobre la continuidad del uso gratuito de Howard, de Rodman, de Isla Galeta, de parte de Corozal, etc., conforme a los designios de Estados Unidos y la complicidad incalificable del actual Gobierno panameño, al darse finalmente tan exagerada y vergonzosa regresión, en nuestras relaciones con Norteamérica.
Como expresamos al comienzo, la segunda edición española de esta obra es un gran y oportuno acierto patriótico de los editores, a quienes felicitamos entusiastamente.