default

El Canal y el pueblo


EN PLATÓN, todo lo mejor está por venir. En Kart Popper, al contrario, todo lo mejor anida en el presente. El optimismo de Platón es futurista, mientras que en Popper es actual. ¿Quién de ellos tiene la razón? No hay hombre de la especie humana que no se preocupe por su propia bonanza, de su propio bienestar. Aunque hay algunos que se despreocupan por el bienestar propio y el de sus congéneres. Esto es egoísmo y perversidad.
Desde la Teoría Política hay quienes sostienen que el fin del Estado no es otro que el bien común y desde esta perspectiva evidencian un singular utilitarismo. Sin embargo, precisa acotar que, sea cual fuere el fin del Estado, el fundamento de todo aquello que justifica su existencia, siempre son condiciones imprescindibles la paz, el sosiego doméstico, el orden, la justicia y la libertad. Todos los derechos, la teorización de ellos, se hacen depender de un mínimo de condiciones que resultan sine qua non a efectos de que el desarrollo y el progreso social dentro de una nación sean obras concretas y fecundas.
La población panameña, hoy más que en ningún otro estadio de su historia, necesita de la plena vigencia de esas condiciones para que nos proyectemos hacia el tan anhelado desarrollo sostenible con verdadero rostro humano. No se trata de jugar a política ni de someter, a título de condicionamiento, nuestras actuaciones o decisiones políticas. No podemos, ni como entes naturales ni como partidos políticos, jugar el ajedrez de nuestra política criolla pensando en nuestros intereses políticos que, generalmente, trasuntan intereses individuales, partidistas y egoístas. Cuando la Patria demanda que abordemos cuestiones que son importantísimas para la vida del país y el desarrollo de nuestra población, siempre es menester que abordemos las cuestiones propias del acontecer nacional con suma seriedad y objetividad.
De allí que el tema que se nos avecina y del cual ya el Tribunal Electoral ha empezado a dar muestras de organización, cual es el someter a la decisión de las grandes mayorías nacionales, lo referente a la ampliación del Canal de Panamá, tal y como lo mandata la propia Constitución, demanda desde ya una campaña nacional de concienciación pública, un gran debate en el que concurran y participen, objetivamente, todos los sectores o fuerzas vivas del país, representativas, de manera que podamos, al final de cuentas, adoptar o asumir posturas en bien de la nación. De partida, sabemos que lo que diga el pueblo será voluntad soberana a respetar. Sin embargo, bueno es que sepamos desde ahora que la ampliación del Canal de Panamá es imprescindible y que la eventual negación de nuestro pueblo para su procedencia traería consecuencias nefastas para nuestra economía y estabilidad estatal.
Hay fuerzas, de adentro y de afuera que compiten para que el pueblo digan que "no" quiere una ampliación del Canal y desde ya han estado enviando mensajes negativos a la población a fin de que ésta asuma una posición negativa ante la gran consulta popular que se aproxima. Insistimos, hay que pensar en función de Patria.
El Canal de Panamá no puede quedar a la zaga del inmenso desarrollo que se ha venido dando en el campo de la industria marítima y naval -sobre todo de las mega embarcaciones- y por otro lado, permitiendo que otros países de la región avancen en sus seductoras propuestas de que sus geografías se prestan para construir un mejor canal y con costos de construcción y de uso más atractivos.
Nosotros, en particular, somos del criterio de que el ojo fiscalizador del pueblo panameño tiene que proyectar su mirada hacia otras cuestiones, como lo son: las licitaciones o actos públicos de contratación; las diferentes propuestas que se presenten y que concurran, libre y transparentemente, a tales actos; personas encargadas de dirigir o estar al frente de esos actos públicos; la contratación libre y abierta de mano de obra, especial y preferentemente, panameña; cuáles serían los réditos, en función de desarrollo y progreso, para el pueblo panameño -léase grandes mayorías marginadas de la nación-; la subcontratación de empresas de servicios panameñas; etc.
Sin descartar a Platón y sin preferir a Popper, creemos que la cuestión de la felicidad transita siempre en función de "tomar en cuenta a los demás", "al otro", "al tercero".
Si no estamos en capacidad de funcionar o actuar en función de lo mejor para nuestro país, todo intento de desarrollo se frustra merced a nuestra propia flaqueza en la toma de decisiones. Exigimos luego, mesura y templanza, que el Canal es cuestión que a todos nos importa y atañe.
(stekrakri@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América