El Canal y Harmodio Arias
El reportero argentino-norteamericano Andrés Oppenheiner, de The Miami Herald, ha sido calificado con dureza por habernos transmitido, a través de una charla, las consideraciones de funcionarios gubernamentales sobre el futuro del Canal. Dichos funcionarios, no identificados, mantienen reservas, escepticismo y dudas sobre el funcionamiento técnico del Canal en manos panameñas a partir del año dos mil. Pero no debemos repetir los errores de griegos y persas ajustándole cuentas al mensajero de fúnebres noticias, sino que debemos interpretar el trasfondo de los mensajes y encarar el problema con realismo y coraje.
La lectura del libro del doctor Harmodio Arias "El Canal de Panamá: Un Estudio en Derecho Internacional y Diplomacia" nos permite apreciar con riguroso espíritu de investigación histórica y jurídica, los intereses geopolíticos en juego desde el inicio de la puesta en funcionamiento de la vía interoceánica.
Desde el año 1911, fecha de la primera edición de su obra, el ilustre estadista y periodista avizoró la importancia estratégica del Canal dentro de los parámetros de intereses de las grandes potencias. "Por un momento todo daba la impresión de que existía el propósito de adquirir el control exclusivo del Canal para administrarlo y gobernarlo como si fuera una parte integrante de su propio territorio. Pero los intereses generales de otras naciones en la cuestión del tránsito, unido al retorno del verdadero espíritu de justicia, han llevado finalmente a la República norteamericana a reconocer las tendencias de algunos principios modernos de derecho internacional que garantizan a las naciones del orbe, en todo momento, el derecho de tránsito por las que son consideradas las rutas más importantes del universo".
A la luz de las lúcidas y premonitorias reflexiones del doctor Harmodio Arias, hoy en 1999 detectamos la subsistencia en algunos sectores políticos norteamericanos de la tendencia a considerar el Canal como propiedad de una sola nación y a Estados Unidos como garante exclusivo de su funcionamiento técnico. Es por ello que tales elementos conceptúan que una administración panameña somete a riesgos insondables su normal funcionamiento. Mas no todos los políticos norteamericanos piensan de esa manera.
Cuando en el Senado se debatió la Enmienda De Concini, que introduce la opción de una intervención norteamericana en supuesta defensa del funcionamiento del Canal, surgió la voz del senador Edward Kennedy, invocando el legítimo derecho de Panamá a la administración plena de la vía interoceánica. Por tanto, no tiene novedad el derrotismo de algunos norteamericanos sobre un canal administrado fuera de su órbita.
En 1911 el doctor Harmodio Arias nos puso en alerta sobre las reacciones de un agresivo despertar de la Doctrina Monroe. Hoy las señales de resurgimiento de un conservadurismo extremo en Norteamérica, alimentado por la ausencia de contrapesos en un mundo unipolar, aconsejan mantenernos firmes, vigilantes, serenos y ecuánimes, en defensa de nuestros derechos consignados en los tratados de 1977, apelando al respaldo moral de la comunidad internacional.
La lectura del libro del doctor Harmodio Arias "El Canal de Panamá: Un Estudio en Derecho Internacional y Diplomacia" nos permite apreciar con riguroso espíritu de investigación histórica y jurídica, los intereses geopolíticos en juego desde el inicio de la puesta en funcionamiento de la vía interoceánica.
Desde el año 1911, fecha de la primera edición de su obra, el ilustre estadista y periodista avizoró la importancia estratégica del Canal dentro de los parámetros de intereses de las grandes potencias. "Por un momento todo daba la impresión de que existía el propósito de adquirir el control exclusivo del Canal para administrarlo y gobernarlo como si fuera una parte integrante de su propio territorio. Pero los intereses generales de otras naciones en la cuestión del tránsito, unido al retorno del verdadero espíritu de justicia, han llevado finalmente a la República norteamericana a reconocer las tendencias de algunos principios modernos de derecho internacional que garantizan a las naciones del orbe, en todo momento, el derecho de tránsito por las que son consideradas las rutas más importantes del universo".
A la luz de las lúcidas y premonitorias reflexiones del doctor Harmodio Arias, hoy en 1999 detectamos la subsistencia en algunos sectores políticos norteamericanos de la tendencia a considerar el Canal como propiedad de una sola nación y a Estados Unidos como garante exclusivo de su funcionamiento técnico. Es por ello que tales elementos conceptúan que una administración panameña somete a riesgos insondables su normal funcionamiento. Mas no todos los políticos norteamericanos piensan de esa manera.
Cuando en el Senado se debatió la Enmienda De Concini, que introduce la opción de una intervención norteamericana en supuesta defensa del funcionamiento del Canal, surgió la voz del senador Edward Kennedy, invocando el legítimo derecho de Panamá a la administración plena de la vía interoceánica. Por tanto, no tiene novedad el derrotismo de algunos norteamericanos sobre un canal administrado fuera de su órbita.
En 1911 el doctor Harmodio Arias nos puso en alerta sobre las reacciones de un agresivo despertar de la Doctrina Monroe. Hoy las señales de resurgimiento de un conservadurismo extremo en Norteamérica, alimentado por la ausencia de contrapesos en un mundo unipolar, aconsejan mantenernos firmes, vigilantes, serenos y ecuánimes, en defensa de nuestros derechos consignados en los tratados de 1977, apelando al respaldo moral de la comunidad internacional.