El Canal y la conciencia nacional
El Canal de Panamá ha dejado de ser un dolor y es ahora un valor. Fue el precio que tuvimos que pagar por nuestra independencia. Pero asumimos ese costo porque algún día la historia nos compensaría la entrega temporal de esa querida cuña de tierra, de un océano a otro. No habíamos madurado intelectualmente para construir las instalaciones canaleras.
Pero, después de la dura cuota de sangre de los panameños que trabajaron en el levantamiento de tierra, aprendimos poco a poco a manejarlo y es ahora que estamos orgullosos por la forma eficiente y productivas que desplegamos en su manejo.
El Canal sigue al servicio del comercio internacional, pero es parte total del patrimonio material y espiritual de la Nación. Por esta razón no podemos considerarlo como algo distante y extraño al destino nacional, como en el pasado. Todos somos propietarios del canal. Todos los panameños somos el Canal.
Es imprescindible por ello que los panameños tomemos en cuenta que no sólo tenemos que ser conscientes que el Canal es el recurso más estratégico del país. Este hecho tiene que ser potenciado con la identificación de todos y cada uno de los panameños con los objetivos de la entidad.
Tal identificación sólo se logrará en la medida en que todos los panameños comprendamos que la vía es mucho más que un símbolo referente de nuestro ser nacional, como efectivamente también lo es. El Canal, de manera fundamental, es un recurso económico cuya dinámica requiere, en consecuencia, de la participación, al igual que de la tutela y la supervisión de todos los ciudadanos.
Así lo entiende la actual administración de la vía acuática que, en palabras de su subadministrador, Ricaurte Vásquez, promueve "un mayor conocimiento acerca de los temas y asuntos del Canal para generar en los panameños un verdadero sentido de pertenencia sobre recurso tan importante".
Con este fin, la Autoridad del Canal de Panamá a dado inicio a un agresivo programa de proyección del Canal hacia el interior del país. En los colegios públicos y privados se conocerá qué es hoy el Canal, cuáles son sus metas, en qué forma contribuye al desarrollo social y cómo proyecta el nombre de Panamá a la comunidad internacional. Enhorabuena.
Pero, después de la dura cuota de sangre de los panameños que trabajaron en el levantamiento de tierra, aprendimos poco a poco a manejarlo y es ahora que estamos orgullosos por la forma eficiente y productivas que desplegamos en su manejo.
El Canal sigue al servicio del comercio internacional, pero es parte total del patrimonio material y espiritual de la Nación. Por esta razón no podemos considerarlo como algo distante y extraño al destino nacional, como en el pasado. Todos somos propietarios del canal. Todos los panameños somos el Canal.
Es imprescindible por ello que los panameños tomemos en cuenta que no sólo tenemos que ser conscientes que el Canal es el recurso más estratégico del país. Este hecho tiene que ser potenciado con la identificación de todos y cada uno de los panameños con los objetivos de la entidad.
Tal identificación sólo se logrará en la medida en que todos los panameños comprendamos que la vía es mucho más que un símbolo referente de nuestro ser nacional, como efectivamente también lo es. El Canal, de manera fundamental, es un recurso económico cuya dinámica requiere, en consecuencia, de la participación, al igual que de la tutela y la supervisión de todos los ciudadanos.
Así lo entiende la actual administración de la vía acuática que, en palabras de su subadministrador, Ricaurte Vásquez, promueve "un mayor conocimiento acerca de los temas y asuntos del Canal para generar en los panameños un verdadero sentido de pertenencia sobre recurso tan importante".
Con este fin, la Autoridad del Canal de Panamá a dado inicio a un agresivo programa de proyección del Canal hacia el interior del país. En los colegios públicos y privados se conocerá qué es hoy el Canal, cuáles son sus metas, en qué forma contribuye al desarrollo social y cómo proyecta el nombre de Panamá a la comunidad internacional. Enhorabuena.