El candidato irreal que no existe (II)
Después de analizar al candidato irreal que no existe y de considerar su participación en los gobiernos de los presidentes Pérez Balladares y Mireya Moscoso, abordamos los temas del origen probable de su fortuna y de lo que podría ser su gestión de gobierno.
El candidato tiene años de participar en politiquería en forma clandestina, de trastienda y también abiertamente, pero siempre en una politiquería basada en dinero para defender intereses financieros. Mientras acusa a todos los demás políticos de entrar limpios y salir millonarios, ¿dónde deja a los políticos tradicionales que lo apoyan a él?
Naturalmente no reconoce cómo ha hecho su inmensa fortuna, vendiendo los artículos alimenticios de primera necesidad mucho más caros de lo que él pagó por ellos, pagando salarios de hambre y, además, retrasándose en el pago a sus proveedores, a quienes amenaza con no comprarles más si insisten en el pago a tiempo. En estos últimos meses subió los precios de varios productos de la canasta básica, argumentando que el precio de la gasolina se había disparado. Pero ahora que la gasolina está a menos de la mitad de lo que estuvo antes, no ha habido de su parte ninguna rebaja para el pueblo panameño. Su contribución al alza del costo de la vida, va a representar ganancias millonarias de las que él podrá deducir los costos de su campaña política, la más cara de todas, a juzgar por la cantidad de publicidad y por lo que está prometiendo a los pre-candidatos que él recluta de otros partidos.
Como ven, el candidato que ya aparece tan costosamente en todos los medios de comunicación no existe, porque la persona que lleva su nombre en la realidad de los hechos no tiene nada que ver con dicho candidato tal que lo pinta su propaganda política. Como no conocemos al hombre real, y por lo menos, podemos saber que no corresponde a la imagen que de él se proyecta políticamente, no sabemos qué políticas puede adoptar si ganara la presidencia.
En reunión con jóvenes empresarios, le preguntaron cómo podría gobernar si no tuviera la mayoría en la Asamblea y en la Corte Suprema de Justicia, y contestó que él llamaría a una Constituyente paralela. Pero eso supone que él contaría con tener mayoría entre los Constituyentes. Se le abriría así la tentación de fabricar esta mayoría con las ventajas del poder gubernamental.
Por todo lo anterior, si ganara el candidato irreal que no existe, porque su realidad no corresponde a la imagen política que está proyectando publicitariamente de sí mismo, tendríamos que preparamos para cualquiera aventura que se le ocurra. Dada su mentalidad podría provocar un tsunami político, convocando a una Constituyente paralela, bajo la suposición de que él la controlaría. Podría, además, tomar decisiones ilegales y hasta inconstitucionales, tratando de imponerlas por la arbitrariedad de un presidencialismo exacerbado, introduciendo así la inseguridad radical en el país.
El candidato irreal que no existe resultaría en un Chávez panameño civil, millonario y de extrema derecha.
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