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El Carmen de Pocrí


El 18 de julio pasado, fuimos agraciados con la invitación del siempre admirado colega sacerdote y meritorio obrero de la Viña del Señor, Monseñor Aurelio "Yeyo" García Pinzón, párroco de Aguadulce y de Pocrí, tanto el Padre Valentín Martín Plaza como este servidor a solidarizarnos presencialmente con la comunidad creyente y devota de Pocrí en la celebración patronal de ese asentamiento humano panameño coclesano.
Con anterioridad también habíamos sido invitados por el párroco de Nuestra Señora de El Carmen, Pasadena, Vía España, Fray Martín Arístegui, carmelita, que de paso entre las expresiones y loas piadosas a la Patrona también tenía una feria de medio día, por cierto, muy concurrida y variada. A ambos mi inconfundible gratitud.
Con acertada razón se expresaba en cultivado verbo, su Excelencia Monseñor Oscar Mario Brown Jiménez, Obispo de Veraguas en la Homilía ofrecida a los feligreses pocrieños cuando enunciaba el hecho de la devoción mariana arraigada en la religiosidad popular panameña y recalcaba que la devoción sencilla a la Virgen de El Carmen tenía uno de los lugares prioritarios en las preferencias culturales. Según información detallada del Panorama Católico del domingo pasado, existen muchos parajes de nuestra geografía donde la remanente fe católica popular persevera en su tenacidad de seguir expresando exteriormente su cariño a la Madre de Dios en esta advocación Carmelitana. En la ciudad tenemos Juan Díaz y en sitios más distantes tanto en la provincia veragüense como en la chiricana, es palmaria la fe y devoción del Carmelo. Estas concentraciones humanas inspiradas por este motivo piadoso son como un espacio para ingerir aire puro que te saca de la contaminación enfermiza que flota en el ambiente de perennes quejas que respiramos sobre lo que anda mal en este país en todos los aspectos. Cabría repetir la frase inglesa: "¿What else can go wrong?" ¿Qué más está mal?
Efectivamente después de desplazarnos por tierra hacia nuestro destino muy de mañana comprobaba cómo están quedando nuestras carreteras, la vigilancia y las novedades que se van introduciendo a través de las comunidades que íbamos recorriendo con mirada escrutadora y por cierto, veo que se mantienen bien y los señores del tránsito muy alerta contra las locuras de la velocidad que tantos accidentes causan. Hay que agradecer al Señor porque en estos noventa y nueve años de república hemos evolucionado bastante en lo que a vías de comunicación respecta. Aún recuerdo cuando en la antigua carretera teníamos que viajar al interior y aquello había que pensarlo, pues era un tormento. Hoy la circulación es fluida y presto arribas a tu destino. Ojalá esta elemental facilidad pudiera extenderse hasta la frontera a fin de que nos uniéramos más los panameños, al menos por carretera, al ajustar el próximo centenario.
Un buen grupo de presbíteros acuerpamos al sacerdote Aurelio, hombre de grandes gestas apostólicas por las montañas coclesanas, y juntos cantamos a la Virgen del Carmen clamando por bendiciones y protección del Señor en estos tiempos de inundaciones, de creciente violencia, de crisis morales, de estafas millonarias y desempleo masivo alrededor del mundo. La fe en nuestras creencias es un componente ineludible para seguir viviendo.
Ya son muchos los países que se suman al deseo de paz en el Medio Oriente y que han censurado el espíritu bélico de Israel aupado por los Estados Unidos de Norteamérica. Lo que algunos no parecen haberse percatado es que la seguridad del mundo está en juego, gracias a este conflicto que todos sabemos cómo se inició, pero no cómo concluirá.
Decía un analista de la situación que "vale la pena intentarlo todo para frenar la nueva escalada del horror y de la muerte. Al fin y al cabo, una lógica interna de la geopolítica indica que la paz, indefectiblemente, deberá llegar en algún momento. Esos pueblos hoy enemigos no podrán huir indefinidamente del destino común de hermandad y convivencia que un ilustre mandato les ha impuesto, paradójicamente, mucho más allá de las guerras y las iniquidades, desde el fondo mismo de la tradición y de la historia".
(egrimal@cableonda.net)

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