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El carnicero en Venezuela


Miami (AIPE) - Debía ser preocupante para los venezolanos que Ramiro Valdés se encuentre en su país. El Carnicero de Artemisa ha sido el principal organizador de la represión en la sangrienta historia de la revolución cubana. Fidel Castro lo ha destituido más de una vez por corrupto pero siempre ha vuelto a recurrir a él.

Ramiro es lo más cercano a un hombre de confianza. Ha estado a su lado en el asalto al Moncada, la cárcel, el exilio en México, el Granma y la Sierra Maestra. Fue uno de los 12. Posteriormente, hizo la invasión. Fidel lo nombró ministro del Interior por primera vez en 1961. Lo encargó de la represión cuando en Cuba había una oposición masiva a la instauración de una dictadura totalitaria. Y, efectivamente, la ahogó en sangre. Era el hombre para el cargo. Se sabe que es un admirador de Beria, el siniestro jefe de la NKVD de Stalin.

Ramiro tiene 78 años. Nadie discute que, en Cuba, tiene una enorme autoridad. No es para menos teniendo en cuenta su sangriento historial. ¿Qué hace Ramiro Valdés en Venezuela? La realidad es que Fidel desconfía profundamente de las fuerzas armadas venezolanas. Es por eso que insistirá, una y otra vez, en la “depuración'' de las fuerzas armadas venezolanas.

Por el momento, el papel de Ramiro es persuadir a las fuerzas armadas venezolanas de la necesidad de una represión implacable contra la oposición y, de ser necesario, sangrienta. Los que se destaquen en esas tareas serán bien vistos (momentáneamente) por los cubanos. Ese es su papel.

El gobierno de Hugo Chávez está en crisis. Se ha mantenido en el poder por los extraordinarios precios del petróleo y porque, al igual que otros líderes populistas de América Latina, ha buscado una relación con las masas marginales. Sin embargo, Chávez y otros líderes populistas son víctimas de una contradicción fundamental. Han denunciado una realidad que se ha querido ignorar, y han conseguido por eso el aprecio y la esperanza de multitudes. Sin embargo, no pueden eliminar esos bolsones de miseria sin un tremendo incremento del desarrollo económico. Y eso sólo se puede conseguir estimulando la empresa privada. Lamentablemente, Chávez y Co. están haciendo todo lo contrario. Quieren imitar a Cuba, cuando el 87% de los venezolanos no quiere seguir ese modelo. No es de extrañar que el 61% de los venezolanos cree que el país está mal encaminado. Esto es terrible para Chávez, cuya legitimidad está basada en el apoyo popular. Es por eso que considera indispensable mantener ese apoyo, y por lo que se vuelve, frenético, contra los medios de comunicación que lo critican. Sin embargo, nada menos que el 78% está en contra de la decisión de eliminar la emisora RCTV del sistema de TV por cable.

El apoyo popular de Chávez se está desmoronando. Su único apoyo estratégico está en los represores cubanos. Eso le da a Castro la posibilidad de, prácticamente, gobernar a Venezuela. Eso, por supuesto, tiene que provocar un profundo disgusto dentro de las fuerzas armadas venezolanas. Algo que inclusive afecta a los generales cubanos que están allí. Es por eso que Fidel manda a Venezuela a Ramiro Valdés.

Ramiro va a Venezuela a organizar la represión contra los estudiantes, contra todos los que están protestando por el cierre de RCTV y, con el tiempo, contra todos los que no apoyen la instauración de una dictadura totalitaria. Por supuesto, muchos lo dudan. A principios de los años 60, en Cuba nadie creía que se pudiera instaurar una dictadura. Este es el momento de protestar y de rebelarse. El tiempo rompe a favor de Chávez. La presencia de Ramiro Valdés es una declaración tan clara como ominosa. Los venezolanos sólo pueden ignorarla a su propio riesgo. El carnicero está en Caracas.

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