El castrismo y la complicidad de la ‘izquierda’ (II)
Tiranos como Stalin y Mao gozaron del apoyo de varios intelectuales de ‘izquierda’. “Acepto los crímenes de Stalin donde quiera que se cometan”, expresó el escritor francés André Malraux. Aunque Stalin murió el 5/3/1953, continúa siendo idolatrado. Fidel Castro jamás ha criticado a Stalin. El cubano Nicolás Guillén, el español Rafael Alberti y el chileno Pablo Neruda nunca se arrepintieron de las odas que le dedicaron a Stalin.
La atracción que siente Gabriel García Márquez por el poder político es lo que puede explicar su relación con Fidel Castro. Según ‘Gabo’, “el poder absoluto es la realización más alta y más completa del ser humano (…)”. Nadie en este continente ha podido tener el poder absoluto que posee Fidel, y que no está dispuesto a ceder lo más mínimo. Los poderes político y económico se concentran en la gerontocracia estalinista, que representa lo más retrógrado de la sociedad cubana.
Cuba no es el régimen militar que lo desgobierna. La verdadera izquierda siempre ha sido contestataria, militante y solidaria con los oprimidos. Siempre ha sido la primera en combatir las injusticias, defender la libertad y los derechos humanos. Siempre ha sido conocida por sus luchas destinadas a lograr una sociedad más justa, donde se satisfagan plenamente los derechos sociales básicos -alimentación, salud, educación, vivienda y empleo-, y se elimine todo tipo de discriminación y exclusión. Soy de izquierda por convicción. Muchos de los que se han definido como izquierdistas lo han hecho por conveniencia, para perpetuarse en el poder durante varias décadas: Stalin (entre 1924 y 1953), Walter Ulbricht (entre 1950 y 1971), Nicolae Ceausescu (entre 1965 y 1989), Kim Il Sung (entre 1948 y 1994), Mao Tse Tung (entre 1949 y 1976) y Fidel Castro (desde hace cincuenta y un años).
La ‘izquierda’ estalinista intenta justificar el castrismo como referente de ‘socialismo’ al que aferrarse, mientras que la verdadera izquierda no está dispuesta a renunciar defender el disfrute de las libertades que permitan el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos.
Como expresó Mercedes Petit en El Socialista, Izquierda Socialista, Argentina: “La muerte de Zapata nos remite al más grave de los problemas: que en Cuba existe un régimen de partido único, una dictadura estalinista”.
La doble moral se impone en amplios sectores de la ‘izquierda’, donde anidan muchos estalinistas. Sostengo correspondencia por correo electrónico con decenas de panameños, a los que les he enviado abundante información que demuestra que la Revolución cubana ha sido la mayor estafa que ha sufrido pueblo alguno en América. Ni uno solo de mis envíos ha podido ser impugnado, ya que siempre demuestro lo que digo. He invitado a varios seguidores de Fidel Castro a sostener un debate público, pero no han aceptado. Hago extensiva la invitación a todos los defensores de la gerontocracia estalinista que martiriza a mi pueblo; sólo necesito un local con servicio de Internet.
Sólo la verdadera izquierda puede evitar que un capitalismo salvaje que perpetúe viejas lacras sociales, se imponga en América Latina. Pero la opción alternativa a ese capitalismo salvaje nunca podrá ser el estalinismo.
La ‘izquierda’ panameña no dijo una palabra sobre la huelga de hambre del preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo, ni tampoco sobre la de Guillermo Fariñas. ¿Qué espera? ¿Cómo podrá tener credibilidad si no se aleja de la tiranía cubana? ¿Cuándo va a distanciarse del estalinismo? No puede continuar con la mentira y/o el silencio cómplice.
Si desea convertirse en una alternativa de poder, la ‘izquierda’ panameña tiene que explicarle al pueblo qué régimen pretende instaurar en Panamá. Tiene que actuar como una verdadera izquierda.
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