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El CEMIS y Colón


Colón es una bomba a corto tiempo por estallar. El desempleo rampante que hay en la provincia y muy particularmente en su ciudad y en las densas poblaciones aledañas a la carretera Transístmica hasta el puente Chagres, que es donde termina el distrito de Colón, combinado al desafortunado anuncio que el único mega-proyecto, el CEMIS, no tiene futuro causará a muy corto plazo un desajuste de los resortes de cohesión del orden público con resultados impredecibles. De por sí Colón, con un desempleo que se estima en más del 20 por ciento ya venía produciendo manifestaciones diarias que concurrían hacia la Zona Libre como recipiente único y principal de bienes de toda clase, inclusive comida, advirtiendo la peligrosidad a la que comenzaban a arriesgarse los colonenses en busca de soluciones a sus primeras necesidades vitales.
Por muchas razones, he tenido para Colón una especial preferencia. Formé parte de la Junta Directiva de la Zona Libre durante siete años, que fue en ese tiempo precisamente en que esta área de comercio internacional libre inició su construcción física. Nos sentimos orgullosos de la gestión de esa administración. El principal factor de desarrollo en nuestro concepto fue el acertado apoyo que el presidente Enrique A. Jiménez le dio a la ubicación de esta institución y al celo con que cuidó sus intereses.
La Zona Libre es hoy en día el único foco de empleo para los colonenses. Ha cumplido así su misión de que las áreas de comercio exterior libre se constituyen, principalmente, para los efectos locales, en la producción de empleos y para los efectos internacionales para almacenaje y distribución de toda clase de comercios.
Distintas administraciones de gobierno han ensayado la creación de otra fuente de trabajo con más fracasos que aciertos. El hecho de que se haya descuidado la creación de varios polos de desarrollo de la mediana y pequeña empresa en la Transístmica hasta el río Chagres, ha dejado en el limbo una obra que hubiese solucionado en gran parte la creación de empleo. Hemos quedado reducidos a la expansión de la Zona Libre y de los puertos conexos y dentro de estas perspectivas, la idea central de promover y ejecutar la actividad del CEMIS, aupado por la presidenta Moscoso, el Gerente de la Zona Libre y de un grupo de empresarios probados en el desarrollo de la Zona libre de Colón y de sus puertos.
La familia Rodín, y no vamos a entrar en sus querellas familiares, ha constituido factor probado de actividades comerciales mayores en la ciudad atlántica. Durante muchos años la creación de grandes patios para alojar miles de carros rusos, Ladas, principalmente, se hacía presente a la vista de nacionales y extranjeros que pasaran por Colón.
Posteriormente la construcción de su puerto para el movimiento de contenedores, dio la tónica a seguir por otros consorcios de gran significación en el mundo de los puertos. Esta familia ha sido la primera en vincularse a la creación y desarrollo al CEMIS de vital importancia para la Zona Atlántica, porque recoge los segmentos más poderosos vinculados a la Zona Libre, al Canal de Panamá y a sus puertos terminales, es una obra de inconmensurables beneficios no solamente para todos los panameños sino para el mundo entero.
Un anuncio por parte de la Presidenta de la República, que apareció en los medios de comunicación de la semana pasada, en el sentido de que ya no le veía futuro al CEMIS no solamente ha causado frustraciones y decepción, sino que apuntan, como un peligroso mensaje a la comunidad colonense, de que su único mega - proyecto está a punto de derrumbarse. Si esta palabra de la Presidenta ha sido mal interpretada sería conveniente que se aclarara la posición del CEMIS. Por encima de las querellas de la familia Rodín que ojalá terminaran en un necesario entendimiento, están los intereses de Colón y de la República.

101 años de Panamá América

 
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