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El cenit vergonzoso del CEMIS


Lamentablemente en Panamá todavía quedan unos pocos ilusos que pensaron que en el “Caso CEMIS”, por el alto grado de corrupción que constituía, las personas involucradas y las innegables pruebas existentes, la justicia castigaría a los culpables de estos graves delitos. Sin embargo, no tomaron en cuenta esos incautos, que a pesar de las claras y contundentes evidencias de corrupción; millones de dólares en billetes de baja denominación retirados de distintos bancos; depósitos no justificados en las cuentas personales de prominentes políticos; legislador mostrando en la TV los dólares, según él, procedente de la compra de conciencias; una cinta grabada con serias acusaciones que jamás fueron desmentidas por su autor y muchos menos investigada su procedencia. Ellos no tomaron en cuenta, vuelvo a repetir, el hecho de que la justicia en Panamá tiene los ojos bien abiertos para castigar sólo a los rateros, pandilleros y alguno que otro asesino. Esa justicia jamás se ha hecho para castigar los delitos que cometen los maleantes de “Cuello y Corbata”.
El delito en Panamá sí paga, quien piense lo contrario vive en otro país o le causará disgusto cuando alguien de afuera, como la señora embajadora Watts, nos tire en cara, con toda razón, la corrupción que nos corroe. No creo que alguien pueda dudar del imperio de la impunidad existente aquí hoy día.
Desde un principio, se dio inicio al juego que pronto califiqué de “ping pong” pues, había en el “Escándalo CEMIS” mucha gente grande, muy importante, de los sectores de gobierno y de la oposición.
Los responsables de adelantar las investigaciones que conducían a sancionar a los implicados en este vergonzoso caso de corrupción se comenzaron a pasar “la pelota unos a otros” con el propósito de que todo quedara en cero como efectivamente parece que así quedará este caso.
La opinión pública, no obstante, no exonerará a aquellos involucrados y sobre los cuales se han hecho serias acusaciones. Los “golpes de pecho” cuajados de hipocresía que muchos se dan no tendrán ningún efecto; seguirán siendo señalados como delincuentes. Este país es muy chico y los delitos los puede tapar la “justicia” pero no así la sociedad. Enterrar lo que se está haciendo como es el “Caso CEMIS” avivará la llama del descontento colectivo frente a la inmoralidad existente.
El cambio de actitudes se va a dar en Panamá, como he dicho reiteradamente, a las buenas o a las malas. Quien pretende seguir viviendo en el “Status quo” de hoy, va a sufrir una gran decepción. La corrupción e inmoralidad no se mantendrán. Vendrá en un futuro próximo quien desde la Presidencia de la República ordene reabrir este caso. De eso no debe haber la menor duda.
El alto a la inmunidad, a la impunidad y a la corrupción podría hacerse sin afectar nuestra institucionalidad si los hombres con responsabilidades con el presente y el futuro se agigantan poniendo de lado a individuos corruptos que en muchos casos los rodean y que son los responsables del CEMIS de hoy y de los que vendrán sin duda alguna mañana de no tomarse medidas correctivas con rapidez.

101 años de Panamá América

 
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