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El Centenario y el lenguaje


El 12 de octubre en un tiempo se conocía en nuestro país como el "Día de la Raza" y todos los años era ocasión de solemnidades relacionadas con el legado de España y el hecho de que el español es el idioma nacional. El respeto que la fecha inspiraba a los panameños ricos y pobres, políticos y no políticos, era tal que a nadie se le ocurría eliminarlo como feriado nacional.
Con la celebración del Centenario por delante, este día parece propicio para expresar la necesidad de que el gobierno por fin tome en cuenta lo que está ocurriendo con el español en Panamá. No sólo se ha desmejorado en grado alarmante la calidad de la capacidad expresiva del panameño medio, sino que además, entre muchos jóvenes, un cúmulo de frases incoherentes y el recurso a claves de germanías locales ha sustituido la función que tiene el lenguaje como instrumento de comunicación racional.
Algo similar se observa también en el lenguaje que a diario oímos empleado en medios privados y oficiales. No faltan casos en que el dislate aparece ostentosamente impreso incluso en papel con membrete de una dependencia gubernamental.
Esto se explica en gran parte porque, en los años de la dictadura, los textos escolares se convirtieron en un negocio millonario y se acabó la supervisión de la calidad de la oferta. Además, poco o nada es lo que han hecho frente a este problema los gobiernos que hemos tenido después de la caída de los militares. Antes bien, es doloroso ver hasta qué punto y con qué prolijidad campean por las aulas del país textos plagados de errores gramaticales crasos, con información errónea a veces o con afirmaciones contradictorias o realidades que hace tiempo dejaron de existir.
En los países civilizados, la enseñanza del idioma es cuestión primordial. Aquí la destrucción de ese legado se observa incluso en textos destinados a enseñarlo.
Hace siglo y medio un ministro de educación de Alemania escribió que el pueblo que no mantiene una relación de enriquecimiento recíproco con su idioma es un pueblo que no tiene salvación, y que los maestros alemanes eran responsables por la salud de la lengua alemana. En el Japón la asignatura más importante en la escuela es el japonés. Japón y Alemania destruidos casi por completo en 1945, pudieron resurgir en gran parte gracias al culto de que es objeto el idioma en sus respectivas sociedades.

101 años de Panamá América

 
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