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El cese al fuego de ETA



Si se logra con permanencia definitiva, sería un triunfo resonante del gobierno español. La organización terrorista separatista vasca ETA tiene 60 años de estar en guerra contra el Estado, en procura de su independencia. Los orígenes de la organización se remontan a los tiempos de la dictadura de Francisco Franco, que reprimió las nacionalidades y sus manifestaciones culturales en España.
No se podía, en tiempos de Franco, hablar en el idioma nacional, llámese gallego, catalán, valenciano o vasco. En España se habla al menos una decena de distintas lenguas, y no solo el español. Y para Cataluña, se acaba de aprobar un estatuto que hace obligatorio aprender el idioma catalán y acentúa su autonomía administrativa y política. Los vascos no quieren menos.
En honor de la verdad, después del franquismo y tras la reimplantación de la actual monarquía constitucional y democrática, muchos avances se han hecho en términos del respeto de las nacionalidades. Cada región autonómica elige sus autoridades y sus congresos, cobra sus impuestos, maneja su presupuesto y hasta celebra convenios con otros países. El gobierno central no interfiere con la administración de cada "país" del reino. Y, del otro lado, cada provincia tiene sus representantes en el congreso español a través de los partidos. Hay autonomías, como Galicia, que tienen programas de ayuda y préstamos a sus nacionales en el extranjero.
Pero no fue suficiente para los vascos de ETA, cuyas atrocidades contra la población civil y la guardia son harto conocidas. Quieren, aparentemente, ser un estado soberano; habría que discutirlo. Pero el fin no justifica los medios.
La inmensa mayoría de los españoles rechaza las pretensiones independentistas de ETA y otras organizaciones autonómicas. Y sostiene, no sin razón, que ninguna de esas provincias, salvo Cataluña, podría mantenerse a sí misma. Además, el actual movimiento pan europeo conspira contra la atomización del tipo yugoeslavo. La integración de España a la Comunidad Europea con todas sus ventajas, en términos comerciales y de cuantiosos subsidios, son argumentos que conspiran contra cualquier sueño independentista.
Bienvenido, sin embargo, el cese de fuego de ETA y el inicio del diálogo con el gobierno español para terminar la guerra y negociar un estatuto autonómico que satisfaga las legítimas aspiraciones nacionales del pueblo vasco, pero "ojala" integrado junto con las demás nacionalidades en una España fuerte, integrada y más unida que nunca, en la tarea de dar a sus nacionales y a los suyos, una vida mejor.

101 años de Panamá América

 
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