El cine: Símbolo del siglo XX
Artes visuales, música, teatro, danza, ideología, el cine es también técnica. Funde arte, ciencia, humanidades, y su naturaleza inclusiva, totalista, holística, como dice Karl Popper, define el siglo veinte. Por su capacidad de síntesis, por su vocación asociativa, nada es más siglo XX que el cine. Sin embargo constituye una estructura autónoma y cerrada que ha creado su lenguaje, su retórica, su estética, a la vez que una tecnología privativa. Acepta las servidumbres de las ciencias, el arte y las ideas que vienen del fondo de la historia de la cultura universal, pero no cede su territorio y ninguna disciplina posee su capacidad de comunicación.
"La historia de un film es el relato de un milagro, el reencuentro admirable de un equipo y de una idea" se dice en el prólogo del Diccionario Larousse, dedicado a la cinematografía. En la aurora de Lumiére y Meliés no se vislumbró la revolución que el lenguaje de las imágenes iba a desatar en la cultura de la época. Hoy estamos tan inmersos en la cultura iconográfica sedimentada por el cine, que no advertimos cómo nos ha involucrado. Somos los iconos de una revolución semiológica que se ha infiltrado tan profundamente en el inconciente colectivo que asimilamos sus conceptos desde la infancia, casi sin advertirlo.
En tendencias extremistas de penetración cultural, un hindú es un cruel nativo y el oficial británico al servicio del imperio, el redentor , mientras que un piel roja es el símbolo de la barbarie y el cowboy del western es el cruzado de la civilización, lo que embosca un tremendo contrabando ideológico, denunciado por McDonald, Mattelart, Umberto Ecco. Pero si el húngaro Zoltan Korda tergiversó la épica del Imperio Británico, y John Ford , Howard Hakws, Ken Maynard y John Wayne fueron portavoces, más o menos inocentes, de la deformación de la imagen del piel roja, debemos reconocer que en Hollywood la autocrítica más feroz y violenta del sistema proviene de la industria. A pesar del grupo de los diez directores, actores y guionistas(Dalton Trumbo, Larry Parks, entre otros) condenados al ostracismo por la comisión del tenebroso senador McCarthy, Hollywood se reivindica con el Orson Welles de "The citizen Kane", el Francis Ford Copolla de la serie "El Padrino", el Oliver Stone de "Platoon" y "JKF" y la sátira del Woody Allen de "Hanna y sus hermanas", entre otros grandes directores. El cine es muchas cosas en la revolución del siglo XX. Es revolución política y revolución estilística con la innovación del montaje de Sergei Mikhailovich Eisenstein de "El Acorazado Potemkin" y "Línea General". Es subversión surrealista con "El perro andaluz" y "La edad de oro" de Luis Buñuel y Salvador Dalí; delirio expresionista germánico de los films de Georg Wilhelm Pabst, el primer Fritz Lang ; tragicomedia en Chaplin; sátira moral en Akira Kurosawa( "Rashomon"); reflexión ontológica en Ingmar Bergman("El silencio"), Micheangelo Antonioni ( "La aventura,La noche y El eclipse") y Krzysztof Kieslowski ("Azul"); crítica social con el neorealismo de Zavatini, de Sicca, Rossellini,Scola; misterio y magia con Hitchcock, Clouzot y Argento; crítica de costumbres con Federico Fellini; juego de ingenio con René Clair, denuncia con Bresson, pintura humana con Truffaut, exquisitez nostálgica con Alain Resnais, ciencia- ficción con Stanley Kubrick , George Lukas y Steven Spielberg; comedia de equivocaciones con Billy Wilder, Blake Edwards; esplendor épico con George Stevens, David Lean, Bernardo Bertolucci .
"El cine es una especie de confederación artística", escribió Susan Sontag. "Puede utilizar, incorporar, engullir virtualmente cualquier otra arte: novela, poesía, teatro, pintura, escultura, danza, música, arquitectura". En su carácter sincrético , de gran mezclador de cosas heterogéneas, succionó a novelistas como Scott Fitzgerald y Graham Greene, músicos como Max Steiner, Dimitri Tiomkin y Nino Rota, fotógrafos como Gabriel Figueroa y James Wong Howe, actores, dramaturgos y directores de teatro como Charles Laughton, Lawrence Olivier, Tennesee Williams,Neil Simon o Harold Pinter. Todo esto es el cine, pero cada día, en la penumbra de una sala multitudinaria o en una cálida alcoba, vuelve a nacer para nosotros.
"La historia de un film es el relato de un milagro, el reencuentro admirable de un equipo y de una idea" se dice en el prólogo del Diccionario Larousse, dedicado a la cinematografía. En la aurora de Lumiére y Meliés no se vislumbró la revolución que el lenguaje de las imágenes iba a desatar en la cultura de la época. Hoy estamos tan inmersos en la cultura iconográfica sedimentada por el cine, que no advertimos cómo nos ha involucrado. Somos los iconos de una revolución semiológica que se ha infiltrado tan profundamente en el inconciente colectivo que asimilamos sus conceptos desde la infancia, casi sin advertirlo.
En tendencias extremistas de penetración cultural, un hindú es un cruel nativo y el oficial británico al servicio del imperio, el redentor , mientras que un piel roja es el símbolo de la barbarie y el cowboy del western es el cruzado de la civilización, lo que embosca un tremendo contrabando ideológico, denunciado por McDonald, Mattelart, Umberto Ecco. Pero si el húngaro Zoltan Korda tergiversó la épica del Imperio Británico, y John Ford , Howard Hakws, Ken Maynard y John Wayne fueron portavoces, más o menos inocentes, de la deformación de la imagen del piel roja, debemos reconocer que en Hollywood la autocrítica más feroz y violenta del sistema proviene de la industria. A pesar del grupo de los diez directores, actores y guionistas(Dalton Trumbo, Larry Parks, entre otros) condenados al ostracismo por la comisión del tenebroso senador McCarthy, Hollywood se reivindica con el Orson Welles de "The citizen Kane", el Francis Ford Copolla de la serie "El Padrino", el Oliver Stone de "Platoon" y "JKF" y la sátira del Woody Allen de "Hanna y sus hermanas", entre otros grandes directores. El cine es muchas cosas en la revolución del siglo XX. Es revolución política y revolución estilística con la innovación del montaje de Sergei Mikhailovich Eisenstein de "El Acorazado Potemkin" y "Línea General". Es subversión surrealista con "El perro andaluz" y "La edad de oro" de Luis Buñuel y Salvador Dalí; delirio expresionista germánico de los films de Georg Wilhelm Pabst, el primer Fritz Lang ; tragicomedia en Chaplin; sátira moral en Akira Kurosawa( "Rashomon"); reflexión ontológica en Ingmar Bergman("El silencio"), Micheangelo Antonioni ( "La aventura,La noche y El eclipse") y Krzysztof Kieslowski ("Azul"); crítica social con el neorealismo de Zavatini, de Sicca, Rossellini,Scola; misterio y magia con Hitchcock, Clouzot y Argento; crítica de costumbres con Federico Fellini; juego de ingenio con René Clair, denuncia con Bresson, pintura humana con Truffaut, exquisitez nostálgica con Alain Resnais, ciencia- ficción con Stanley Kubrick , George Lukas y Steven Spielberg; comedia de equivocaciones con Billy Wilder, Blake Edwards; esplendor épico con George Stevens, David Lean, Bernardo Bertolucci .
"El cine es una especie de confederación artística", escribió Susan Sontag. "Puede utilizar, incorporar, engullir virtualmente cualquier otra arte: novela, poesía, teatro, pintura, escultura, danza, música, arquitectura". En su carácter sincrético , de gran mezclador de cosas heterogéneas, succionó a novelistas como Scott Fitzgerald y Graham Greene, músicos como Max Steiner, Dimitri Tiomkin y Nino Rota, fotógrafos como Gabriel Figueroa y James Wong Howe, actores, dramaturgos y directores de teatro como Charles Laughton, Lawrence Olivier, Tennesee Williams,Neil Simon o Harold Pinter. Todo esto es el cine, pero cada día, en la penumbra de una sala multitudinaria o en una cálida alcoba, vuelve a nacer para nosotros.