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El clero y la política


Tema muy delicado exponer y analizar es sobre los actuales privilegios que tienen derecho los miembros de las Iglesias reconocidas en Panamá. Me referiré a los beneficios que gozan los sacerdotes, quienes por Dios, tienen la ventaja de participar en los asuntos estatales, sin correr el riesgo de asumir responsabilidad legal por sus opiniones, pues su investidura y la ignorancia de algunos hacen que se les perciba como si estuviesen a un paso de consultar con el Todopoderoso.
Hemos podido observar en los medios de prensa las actuaciones que desempeñan los reverendos o sacerdotes en asuntos antes propios de los políticos; no obstante, parecen decididos a participar más enérgicamente. Consta cómo el cura Néstor Jaén lideró el tema de las libretas ubicadas en supermercados, propiedad de un presidenciable, en donde la persona firmaba si estaba de acuerdo que se efectuara un cambio constitucional. En un programa televisivo de análisis, intervino junto a representantes de partidos políticos sobre la necesidad o no de reformar la Constitución. Evidentemente airado, increpó al representante del PRD, cuando éste manifestó que Martín Torrijos estaba de acuerdo con dicho cambio conforme lo establece la Carta Magna, mas no había firmado ningún documento que apoyara la inclusión de la famosa quinta papeleta. Fue notorio el disgusto, puesto que le habían sustentado con irrefutables argumentos cómo se había enredado a la ciudadanía pidiéndole la estampa de su firma para la modificación de la Constitución, cuando en realidad lo que perseguían era utilizarlas para solicitar la inclusión de una nueva papeleta en las elecciones.
También observé un programa de análisis postdebate presidencial, en donde "connotadas y sabias figuras" del país, damas y caballeros que no pertenecen a ningún partido político, criticaron a los candidatos por sus intervenciones. Allí participó el cura encargado en Colón, José María Ariz, quien como los otros ilustrísimos analistas, criticó a los candidatos.
Dicho debate, no puede ser considerado como tal, ya que pareció un programa formateado, con cuasi intentos de poner a debatir a los aspirantes y a la vez que respondieran preguntas románticas y sugerentes en 90 segundos. Moderador, no hubo. Ariz, se quejó porque no se ha construido la calle que conduce a Nombre de Dios en Colón, poblado que tiene 500 años de existencia, según él. Pero, no propone ningún mecanismo alterno, ni señala cuántos kilómetros de construcción se requieren, o si bien la Iglesia donará algún fondo para tal financiamiento.
Esta activa participación de dichos representantes de Dios, nos demuestra que distan mucho de lo que pregonan, con relación de lo que calladamente se privilegian, ya que existen disposiciones en la Constitución Política, en los códigos Penal, Judicial, Laboral y Fiscal, entre otros, que reconocen privilegios a los sacerdotes.
El Código Fiscal, en el Art. 535, numeral 10, establece que ellos pueden introducir al país libre de impuesto de importación, es decir están exentos de no pagar, vehículos automotores, material didáctico y otros artículos necesarios para el desarrollo de la acción pastoral que lleva a cabo la Iglesia católica y las Iglesias tradicionales o históricas. Aquel dedicado a la "acción pastoral", puede introducir al país, libre del correspondiente pago del impuesto de importación, cualquier vehículo, no importan marca, año, ni modelo. A mi parecer, estos privilegios deben eliminarse. Jesús de Nazareth, el revolucionario más grande de la historia de la humanidad, los rechazaría, sobre todo ahora que está en boga el tema de la transparencia y de la constante crítica a los legisladores electos por votos del pueblo.
Como el tema comienza a ponerse rojo, no crea nadie que soy un "clerófobo"; lo único que busco es que parte de la población conozca algo de la realidad que vivimos con los enviados del Todopoderoso en Panamá, para que los mismos enmienden sus actuaciones y se dediquen a contribuir con sus feligreses en el desarrollo de la humanidad, dejando el tema de la política para quienes participan responsable y directamente en ella. Si no están de acuerdo con este planteamiento, entonces formen un partido, denomínenlo Partido Sagrado, Eclesiástico o Sacerdotal, o como quieran llamarlo y participen en la política de acuerdo a las reglas de la democracia, sin imponer dogmas o penitencias en el nombre de Dios a nadie.
(continuará)

101 años de Panamá América

 
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