El CMA y la Declaración de Cartagena
Al proponerse la multilateralidad del convenio antidrogas inicialmente discutido por Panamá y Estados Unidos, debe considerarse atentamente los alcances y la vigencia de la Declaración de Cartagena, suscrita por los presidentes de Colombia, Bolivia, Perú y Estados Unidos, vale decir entre los principales productores de hoja de coca de la región andina y el principal consumidor de cocaína.
Suscrita en Cartagena de Indias en 1990, la referida declaración establece que "la cooperación económica y las iniciativas internacionales no pueden resultar eficaces a menos que vayan acompañadas de programas enérgicos en contra de la producción, el tráfico y la demanda de drogas ilícitas. Es evidente que para que sean plenamente eficaces los esfuerzos tendientes a reducir la oferta tienen que ir acompañadas de una reducción apreciable de la demanda".
"Las partes negociarán acuerdos bilaterales y multilaterales expresa la Declaración de Cartagena de conformidad con sus acciones en contra de las drogas ilícitas, en los que constarán sus responsabilidades y compromisos con respecto a la cooperación económica y a la intensificación de las medidas de control".
La iniciativa de creación del Centro Multinacional Antidrogas corresponde al espíritu de la Declaración de Cartagena, en la medida que propende el intercambio de información sobre logística del narcotráfico y otros asuntos conexos. A nivel bilateral dicho mecanismo de interrelación de inteligencia ya es cubierto en alguna medida por los convenios entre Estados Unidos con cada uno de los países andinos, además de México, Brasil y otros países de la región. Sin embargo, el llevar esta coordinación al plano multilateral logra un salto cualitativo en la lucha contra la producción, el tráfico y el consumo de drogas. Ningún esfuerzo individual de nuestros países en dicha lucha será tan eficaz como lo puede ser el esfuerzo multilateral coordinado de los países de la región que más se ven afectados por el tema.
Las bondades de esta iniciativa inclusive van más allá de las obvias ventajas técnicas y prácticas. Para la región, uno de los grandes logros será el sentarse en una mesa, junto con los Estados Unidos y otros países latinoamericanos a discutir y preparar en conjunto estrategias sobre la lucha contra el narcotráfico, en lugar de sentarse en el banquillo de los acusados, frente a frente con los Estados Unidos a esperar calificaciones o certificaciones sobre su conducta anual sobre el tema.
Suscrita en Cartagena de Indias en 1990, la referida declaración establece que "la cooperación económica y las iniciativas internacionales no pueden resultar eficaces a menos que vayan acompañadas de programas enérgicos en contra de la producción, el tráfico y la demanda de drogas ilícitas. Es evidente que para que sean plenamente eficaces los esfuerzos tendientes a reducir la oferta tienen que ir acompañadas de una reducción apreciable de la demanda".
"Las partes negociarán acuerdos bilaterales y multilaterales expresa la Declaración de Cartagena de conformidad con sus acciones en contra de las drogas ilícitas, en los que constarán sus responsabilidades y compromisos con respecto a la cooperación económica y a la intensificación de las medidas de control".
La iniciativa de creación del Centro Multinacional Antidrogas corresponde al espíritu de la Declaración de Cartagena, en la medida que propende el intercambio de información sobre logística del narcotráfico y otros asuntos conexos. A nivel bilateral dicho mecanismo de interrelación de inteligencia ya es cubierto en alguna medida por los convenios entre Estados Unidos con cada uno de los países andinos, además de México, Brasil y otros países de la región. Sin embargo, el llevar esta coordinación al plano multilateral logra un salto cualitativo en la lucha contra la producción, el tráfico y el consumo de drogas. Ningún esfuerzo individual de nuestros países en dicha lucha será tan eficaz como lo puede ser el esfuerzo multilateral coordinado de los países de la región que más se ven afectados por el tema.
Las bondades de esta iniciativa inclusive van más allá de las obvias ventajas técnicas y prácticas. Para la región, uno de los grandes logros será el sentarse en una mesa, junto con los Estados Unidos y otros países latinoamericanos a discutir y preparar en conjunto estrategias sobre la lucha contra el narcotráfico, en lugar de sentarse en el banquillo de los acusados, frente a frente con los Estados Unidos a esperar calificaciones o certificaciones sobre su conducta anual sobre el tema.